Tres abetos blancos pintados sobre un telón oscuro cuelgan del fondo del teatro, delante una pequeña tarima cuadrada con una silla, un micro y una guitarra española. Enfrente un auditorio lleno, entregado y en religioso silencio a la espera de una de las grandes realidades de la música Indie, José González (1978).
Este argentino que en realidad es sueco se presenta tímido, vestido en tonos oscuros, pelo corto y una cuidada barba. González va acumulando visitas a Madrid y cada una de ellas es una pequeña peregrinación tan silenciosa como apasionada. Sus temas suenan honestos, químicos e hipnóticos. Se presenta solo aunque las tecnologías cuelan un susurrante saxo de cuando en cuando. Viene con In our nature su última creación. Una declaración que juega con los silencios y las confesiones de las seis cuerdas de una guitarra a la que saca muchos más matices. Va enlazando canciones con breves discursos y muchos agradecimientos. Sorprende el silencio de un auditorio que colgó el 'sin entradas' hace días. Y esos silencios se rompen en sonoras ovaciones que prenden a cada tema la timidez de González. Killing for love, How low o Cycling for trivialities son algunos de los adalides de su ultimo trabajo que conjuga con Veneer, su álbum de 2005.
Con la cabeza cobijada unas veces en la guitarra y otras en la oscuridad de unos focos que son la única luz de la sala, González se confiesa musicalmente. Su éxito pone de relieve el acertado trabajo que se realiza en Suecia, cantera inagotable de jóvenes talentos musicales, pero también los acertados pasos que ha ido dando en su carrera. Se despide y regresa varias veces, en esa costumbre de los artistas independientes de copiar los malos vicios de las grandes estrellas del rock. Pero José González no se cambia de ropa, ni aprovecha los aplausos para soplarse unas rayas, sólo se quita el traje propio y se mete en ajenos. Primero disfrazado de Massive Attack cantando Teardrop, más tarde y más esperpéntico a lo Kyle Minoge con Hand on our heart y finalmente en la piel del tormentoso Ian Curtis y la aterradora Love will tear us apart.
Se va y ya no vuelve más, de momento. Madrid ha sido la última parada de su gira española. Seguirá volviendo, seguirá confesándose a oscuras y a guitarra, y los parroquianos seguirán esa procesión de silencios y aplausos.
Ayúdanos a construir CADENASER.com. Si has sido testigo de alguna noticia, envíanosla y nosotros la publicamos. Puedes mandarnos textos, fotos, videos o documentos. Ahora los oyentes de CADENASER.com se convierten en periodistas.
enviar noticiaCrónicas de manifestaciones, protestas, reivindicaciones...
Análisis en profundidad de diversos temas
Todo lo relacionado con los problemas del municipio al que perteneces
Lluvias, nevadas, inundaciones, ...
Recalificaciones, construciones masivas, el urbanismo atroz y sus consecuencias.
Si no encuentras una categoría donde ubicar tu información.
Otros temas