|
|
|
|
¿Qué es el pujolismo?
|
 |
| Jurando el cargo de presidente por primera
vez el 8 de mayo de 1980, en presencia del histórico
líder Josep Tarradellas (EUROPA PRESS) |
Los 23 años de pujolismo han estado marcados por un delicado equilibrio entre la demanda de autogobierno para Cataluña y el apoyo parlamentario a los dos últimos partidos que han desfilado por La Moncloa. Estos “pactos por la estabilidad y la gobernabilidad” de España, como se denominaron desde CiU, completaron un ambiente de constante reivindicación política, económica y social: desde la solicitud de transferencias y tributos desde el Estado, la firma de la Declaración de Barcelona junto con PNV y BNG o la segunda reforma de la Ley de Normalización Lingüística, hasta asuntos tan anodinos como el distintivo autonómico en las matriculas de los coches o la selección de fútbol catalana.Transferencias
La política de pactos llevada a cabo por el gobierno de Pujol ha sido muy rentable para Cataluña por las contrapartidas en forma de traspaso de competencias. Sanidad, educación y empleo son algunas de las áreas de gestión transferidas total o parcialmente desde el Estado durante el periodo del pujolismo.
Financiación
Pujol ha alcanzado sus mayores logros, sin duda, en el terreno
de la financiación y la gestión tributaria. En 1993,
consiguió para Cataluña la gestión del 15%
del IRPF, que hoy alcanza el 33%. La Generalitat también
controla el 35% del IVA y el 40% de los impuestos especiales sobre
hidrocarburos, alcoholes y tabaco, así como el 100% de
los impuestos de sucesiones y transmisiones patrimoniales.
Coste político
El apoyo de Pujol a los dos principales partidos nacionales fue
castigado duramente por el electorado catalán en los comicios
de 1996 y 1999. Este varapalo electoral arrebató a CiU
la mayoría parlamentaria de la que gozaba desde 1984 y
obligó al partido de Pujol a entenderse con el ERC de Carod
Rovira.
El pacto con el PSOE de Felipe González (1993), supuso para CiU una pérdida de 10 escaños en las autonómicas de 1995, y un ascenso de PP y ERC, que ganaron 10 y 2 diputados, respectivamente.
Por su parte, el acuerdo con el PP de un José María Aznar sin mayoría absoluta (1996) se tradujo en un varapalo para los convergentes de 4 escaños en los comicios de 1999, mientras que los socialistas añadieron 16 bancos a su presencia en el parlamento catalán, colocándose a sólo seis del partido de Pujol.
|