Nombre:NICOLETA DEAC
Nacionalidad: Rumana
Edad: 27 años |
| La chica del balón |
POR PATRICIA ORTEGA DOLZ |
Nicoleta Deac llegó a España desde Rumania hace cuatro
años, con sólo 23, y trabajaba de asistenta. "No hay
cosas tristes que contar de ella. Lo triste es que ha muerto", dice
una amiga.
La religión guió su vida. Siendo muy joven, cambió
de confesión. Dejó el catolicismo y se convirtió
al adventismo. Y, por eso, sus padres la echaron de casa. Tuvo suerte
y aterrizó en una familia adventista, que la adoptó como
a una hija y la dejó marchar cuando decidió irse. Ellos
mismos la enterrarán estos días conforme a sus creencias.
Sus padres no quieren saber nada de ella, ni muerta.
Pese a todo, son muchos los que recuerdan su eterna sonrisa, sus buenas
palabras y su generosidad. "Ha dejado miles de pequeños detalles
por ahí", dice su compañera de piso, que ríe
recordando los potingues que hacía de comer.
Ahora la echarán de menos en el parque, donde jugaba al fútbol
"con los chicos". Porque si algo volvía loca a Nicoleta
era un balón. El mismo que ahora permanece estático en su
habitación.
El bebé que nació el mismo día de su muerte en la
casa donde limpiaba no la conocerá, y en su habitación también
quedó el libro "de cómo ser buena mamá".
Los brutales atentados del 11 de marzo la convirtieron en el cadáver
número 34 del tanatorio.
A ella, que sólo cogía ese tren dos veces por semana, "porque
era dormilona". A ella, que se iba a Marbella el viernes (12 de marzo)
para ver a unos amigos y, al final, fueron ellos quienes vinieron a verla,
ya muerta, para decirle: "Duérmete, nena, porque pronto nos
vamos a encontrar". A ella, que estaba a punto de sacarse el carné
de conducir. A ella, que pensaba montar una pizzería. Sus amigos
quieren ahora cumplir ese sueño. El lugar es una incógnita,
pero el nombre está claro: Nicoleta.-
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