Cuatro trenes de cercanías en hora punta: miles de viajeros
en un convoy que les debía llevar hasta su trabajo pero
que finalmente les condujo a una terrible pesadilla.
Los supervivientes rebuscan en su cabeza las palabras
que puedan dar la medida de la tragedia.
"Todo el mundo pensaba que se
habían caído los cables, pero ha empezado la gente a
correr, llena de sangre..." Es el relato angustiado
de quienes fueron los testigos más inmediatos del 11-M.
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