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Inicio | Elecciones en EE UU 2004

 

Breve anecdotario

BERNARDO MARÍN

Los requisitos para ser presidente

Para ser presidente de EE UU hay que haber nacido en Estados Unidos -por eso nunca pudo ser candidato, por ejemplo, Henry Kissinger, natural de Alemania- tener 35 años en el momento de acceder al cargo y haber vivido en el país al menos 14 años. Tampoco puede presentarse quien ya haya sido elegido dos veces presidente, como Bill Clinton. Una enmienda a la Constitución aprobada en 1951 prohíbe un tercer mandato. Años antes, Franklin Delano Roosvelt había sido elegido cuatro veces seguidas, de 1932 a 1944. Ningún presidente ha estado tanto tiempo como él en la Casa Blanca (13 años).

 

Las elecciones más igualadas

Como es bien sabido, un candidato puede ser elegido presidente de Estados Unidos con menos sufragios en las urnas que su rival porque los votos que cuentan al final son los del colegio electoral, compuesto por grandes electores de todos los Estados en proporción a su peso demográfico. Quien gana en un Estado, aunque sea por un solo voto, obtiene automáticamente el voto de todos los grandes electores, por lo que basta imponerse por un puñado de votos en unos pocos territorios clave para acceder a la presidencia. En 2000 Gore obtuvo un 0,5% más de sufragio popular que Bush y se convirtió en el candidato más votado de la historia de EE UU pero perdió por algo más de 500 votos el Estado de Florida...sus 25 compromisarios... y las elecciones. Antes de Bush, sólo un aspirante había accedido a la Casa Blanca con menos sufragios que su rival. Fue Rutherford Hayes, que en 1876 ganó en el Colegio Electoral por un solo voto pese a que su rival, Samuel Tilden, había conseguido el 51% del apoyo ciudadano.

 

La mayor sorpresa

En 1948 Harry S. Truman, el hombre que ordenó el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre el Japón, se presentaba a la reelección como presidente de EE UU. Ni en su propio partido, el Demócrata, creían en su victoria. Thomas Dewey, su rival republicano, a quien las encuestas daban por seguro vencedor, preguntó a su esposa la noche de los comicios: "Cariño, ¿cómo te sentirás al acostarte con el presidente de Estados Unidos?". "Será un gran honor", le respondió su mujer, "estoy deseándolo". A la mañana siguiente, cuando la noticia era la increíble victoria de Truman, Mrs Dewey aún tuvo humor para ironizar en el desayuno. "Dime Tom", le dijo a su marido", "tengo que ir a Washington o Harry va a venir para acá?". De aquella jornada ha quedado para la historia la foto del sonriente e inesperado ganador exhibiendo la portada del Chicago Daily Tribune, que salió a la calle con un gran titular tan apresurado como erróneo: "Dewey derrota a Truman". En descargo de los responsables del diario hay que señalar que la noche anterior, a lo ajustado del resultado y la urgencia por cerrar la edición, se unió una huelga de trabajadores que dejó el periódico en las manos más inexpertas de la Redacción.

 

La importancia de los debates

En 1960 Kennedy y Nixon se enfrentaron en un debate ante las cámaras. Fue el primero televisado y, probablemente, el más decisivo en un proceso electoral. El vicepresidente Nixon, serio y mal afeitado, transmitió a los estadounidenses una imagen solemne y aburrida, frente al atractivo y dinámico Kennedy, que finalmente ganó las elecciones. Había nacido una nueva forma de hacer política, en la que la imagen cobraba tanta o más importancia que el discurso. En elecciones sucesivas los aciertos y errores de otros candidatos resultaron clave en el resultado final. En 1976, ante la estupefacción de la audiencia, el presidente Ford aseguró por tres veces que Polonia no caía dentro de la órbita soviética. Su rival, Jimmy Carter, no le rectificó pero la prensa se encargó de machacar su error al día siguiente y Ford fue finalmente derrotado. En 1984, cuando el demócrata Mondale le preguntó a Reagan, de 73 anos, si no era demasiado mayor para el cargo, el viejo actor respondió: "No pienso hacer de mi edad un tema de campaña, no voy a explotar políticamente la juventud e inexperiencia de mi rival". Hasta Mondale se rió y Reagan arrasó en las elecciones.

 

La primera convención Nacional para elegir a un candidato

La primera Convención que celebró un partido político en EE UU para designar candidato presidencial fue la que organizó en Baltimore, en septiembre de 1831, el llamado Partido Antimasónico. Irónicamente, el candidato elegido, un tal William Wirt, era masón. El Partido Antimasónico se creó en Nueva York en 1827 para combatir las sociedades secretas después de que un ladrón llamado William Morgan fuera secuestrado de la cárcel y asesinado supuestamente a manos de masones. Con la candidatura del Partido Antimason se presentó también por primera vez un tercer partido, distinto de los dos grandes, a las eleccciones presidenciales. En los comicios de 1831 Wirt obtuvo sólo 33.000 sufragios, por 687.000 del ganador, Andrew Jackson, y su formación acabó disolviéndose. Jackson (¿Lo adivinan?) también era masón.

 

Apueste por el más alto

¿Cuál es el criterio más fiable para predecir quién será elegido presidente? No se fíe de las encuestas, ni de las observaciones de los asesores de imagen, ni siquiera del horóscopo: apueste por el más alto. En las últimas doce elecciones presidenciales los candidatos más altos han ganado diez y desde que se introdujo la televisión los más bajitos han perdido todas...con una sóla excepción bastante signficativa. George W. Bush (5 pies y 11 pulgadas, es decir, 1,80 metros) derrotó en 2000 a Al Gore (6 pies y una pulgada, 1,85 metros). En esta ocasión la estadística favorece al larguísimo John Kerry (6 pies y 4 pulgadas, 1,93), que de ser elegido se convertiría en el presidente más alto de la historia, con la misma talla que Abraham Licoln. La última vez que los estadounidenses eligieron a un presidente más bajito que la media fue hace más de un siglo, en 1896, cuando votaron a William McKinley (5 pies y 7 pulgadas, 1,68 metros).McKinley era apodado litlle boy por la prensa sarcástica pero eso no le acomplejó para hacer la guerra a España y arrebatarle Cuba y las Filipinas.

 

¿Qué dicen los astros?

El astrólogo Alex Palermo, citado por el Boston Glove asegura que la ventaja astrológica es para George W. Bush. Su signo, cáncer, también es el de los Estados Unidos (un país nacido el 4 de julio, como todos sabemos) . Kerry, sagitario, se verá "perjudicado por Plutón" y por si fuera poco "Saturno está trabajando a favor del presidente". Además, el día de las eleccciones Jupiter, planeta asociado al Partido Republicano, estará en conjunción con Venus, lo que siempre es síntoma de buena fortuna. Sin embargo, la victoria de Bush que predice Palermo puede ser muy estrecha y polémica. Según el astrólogo es probable que el presidente gane los comicios obteniendo menos votos que su rival (tal y como sucedió en 2000) y la posición del planeta Urano hace prever que se revele un gran escándaldo días antes de las elecciones. Otras ciencias esótericas vaticinan un resultado distinto: la numeróloga Kay Lagerquist (autora del libro <i>Guía de numerología para idiotas absolutos</i>) apuesta por un triunfo de Kerry (cuyo número astrológico es el 4) frente a Bush (cuyo número es el 6).

 

Pronósticos aún más insólitos

Si no se cree que casi siempre gana el más alto, apueste por el candidato de cuyo rostro se vendan estos días más máscaras de Halloween, ya saben esa especie de carnaval fúnebre que se celebra en los países protestantes la víspera del Día de los Muertos (el 31 de octubre). De fiarnos de los propietarios de tiendas de disfraces, que aseguran que esta pista resulta infalible para predecir el vencedor, tendremos a George W. Bush cuatro años más en la Casa Blanca. Sus caretas se están vendiendo bastante mejor que las del demócrata y, por cierto, también las de su mujer, Barbara. Para parejas este año siguen arrasando las de Clinto y su esposa, Hillary, aunque en estas eleccciones no compiten ninguno de los dos. Si tampoco cree en la magia del Halloween, espere al partido que disputen en su estadio el próximo 31 de octubre, a tres días de los comicios, los Washington Redskins contra los Green Baz Packers. Según una leyenda urbana nunca confirmada científicamente, si los Redskins pierden el último partido en su estadio antes de las elecciones, le toca desalojar la Casa Blanca a su actual inquilino. Así que ya saben los demócratas: todos a animar a los Packers.

 

La maldicion Shawnee

En 1840 William Harrison juró como presidente de Estados Unidos. Aquella tarde de invierno, gélida y desapacible, se complicó con una tormenta, que sorprendió a los asistentes al acto. A consecuencia del frío, el presidente cogió un resfriado y falleció al mes de acceder al cargo. Se extendió entonces la leyenda de que su muerte había sido consecuencia de una maldicion lanzada por Tecuseh, jefe indio de la tribu Shanee, a quien el entonces general Harrison había derrotado en 1811, y que afectaría a todos los presidentes de Estados Unidos elegidos en anos terminados en cero. Sea por razones esotéricas o por la casualidad, lo cierto es que el maleficio se ha venido cumpliendo desde entonces y todos los presidentes afectados por mismo han muerto en el ejercicio del poder. En 1860 fue elegido Licoln, que murió tiroteado en 1865 cinco días después de acabar la guerra de Secesión. En 1880, ganó las elecciones Garfield, que fue asesinado cuatro meses después de acceder al poder. En 1900, Mickenley, muerto a tiros un año después. En 1920, Harding, que murió de un ataque cardiaco en una visita a San Francisco. En 1940, Roosvelt, que falleció en 1945 de una hemorragia cerebral. en 1960, Kennedy, asesinado en Dallas tres anos despues. El primer presidente en librarse de la maldición, fue Reagan, elegido en 1980, aunque sufrió un atentado que estuvo a punto de costarle la vida. Supuestamente, la profecía tambien afecta a Bush, que ganó los comicios de 2000, aunque el hecho de que Reagan sobreviviera a su mandato hacen suponer, incluso a los más supersticiosos, que el maleficio se está debilitando.

 

La búsqueda del voto

Quién ganará el próximo 2 de noviembre? Algunos analistas subrayan la importancia de lograr el voto de las mujeres, de los negros, de los hispanos, de algunos Estados clave (Ohio y, otra vez, Florida)...Probablemente al final llegará a la Casa Blanca quien más votos obtenga, aunque como hemos visto ni siquiera eso puede ser suficiente. En 1952, cuando el candidato demócrata Adlai Stevenson disputaba la Casa Blanca al entonces presidente Dwight David Eisenhower, una senora se le acercó durante un mitin y le dijó entusiasmada: "Gobernador, creo que toda la gente con cerebro va a votar por usted". "Senora", le replicó Stevenson, "me temo que eso no es suficiente. Necesito a la mayoría".

 

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