
Nombre: ALBERTO ARENAS
Nacionalidad: Española
Edad: 24 años |
Todos los ahorros de
los padres para ser
piloto
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POR CARLOS E. CUÉ |
Tenía 24 años y estaba a punto de ser piloto. Sus padres se habían
dejado todos sus ahorros en el intento de que Alberto, de 24 años, pudiera
cumplir su ilusión. "Somos trabajadores, nada de estudios",
se excusa su madre, Ana María. Viven en Parla. El padre trabajaba en Ericsson,
pero hace año y medio se quedó en paro. Le indemnizaron, pero aún
andaba peleando con otros compañeros.
A pesar de las dificultades que siempre han pasado, los padres decidieron
pagarle la carrera de piloto a su hijo. Él les dijo que entendería
perfectamente que no lo hicieran, porque conocía la situación
aunque trataban de ocultársela. Les prometió que si decidían
hacerlo no iba a fallar. "Os lo pagaré con creces", les prometió.
Antes de entrar en la academia trabajó todo lo que pudo en la empresa
de su padre para sacar algo de dinero. Siguió haciéndolo todos
los veranos, y logró reunir un millón de pesetas con el que pagó la
entrada del curso.
Sólo era el principio. Cada mes se iban en los estudios del joven,
que tiene una hermana pequeña, el sueldo del padre "y algo más",
recuerda Ana María. Lo pagaban con los ahorros de toda una vida. Era
un buen estudiante, sin problemas, aunque su madre siempre le recordaba que
no habría una segunda oportunidad, porque no podían permitírsela.
No hizo falta. El año pasado Alberto logró el ansiado título
de piloto sin dificultad.
Vivía para ello. Cada vez que volvía de volar a su casa de Parla,
la madre le notaba la sonrisa cómplice. "He volado encima del pueblo
de la abuela Engracia, ¡qué bonito es!". Ahora había
logrado unas prácticas remuneradas en Air Europa, como becario. El lento
camino para ser piloto se acercaba a su fin. También llegaba de Air
Europa un sueldito que le permitía pensar en irse a vivir con su novia.
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