Fue detenido dos días después del atentado en
Madrid. Él asegura que estaba durmiendo la mañana
del 11-M. Pero la policía posee declaraciones de tres
testigos que mantienen haberlo visto colocar mochilas en uno
de los trenes. Además, poseía un teléfono
y una tarjeta igual que el que albergaba una bomba que al final
fue desactivada. En el barrio de Lavapiés, los marroquíes
creen que Zougam es inocente. Actualmente se encuentra en prisión.