Contra todo pronóstico, el 22 de abril Manuel Fraga adelantó las elecciones al 19 de junio, cuatro meses antes de lo previsto, por la crispación que, según él, había en la política gallega y en las relaciones de la Xunta con el Gobierno de Zapatero.
Tres causas se solapan para explicar una decisión inusitada en Galicia,
donde el Partido Popular (PP) gobierna en mayoría desde 1989. El primero
radica en la avanzada edad del presidente de la Xunta. Muchas voces
dudan de si su edad es la más indicada para repetir en el cargo. Manuel
Fraga, de 82 años, se sometió en 2003 a una intervención quirúrgica
en la que le fue implantado un marcapasos. En el último debate sobre
el estado de la región sufrió un desvanecimiento en la cámara gallega
y tuvo que ser evacuado de la sala, suspendiéndose provisionalmente
la sesión.
En segundo lugar, al PP le preocupa perder uno de sus feudos clásicos.
En una época política de ascenso del voto al PSOE en España, para
el PP es esencial no perder las elecciones. En el partido, cuya presidencia
de honor recae en Fraga, se estima que cuanto antes se celebren, mejor
resultado obtendrán. Los ‘populares’ ven a un BNG en crisis tras la
dimisión de Beiras y a un PSOE desgastado por la campaña que ha tejido
el PP acusando a Zapatero de discriminar a Galicia.
Manuel Fraga y Mariano Rajoy, en uno de
los primeros mítines de cara a las elecciones.
Sin el poder en Galicia, el PP teme el nuevo diseño territorial de España que
proyecta el Gobierno de Zapatero. En la presentación de Fraga como
candidato, Mariano Rajoy adelantó que Zapatero y Maragall desean "un
Gobierno que diga amén al diseño territorial que quieren pactar con
los que no quieren saber nada de España". El PP ve a Galicia como
el territorio clave que frene desde el ‘gallegismo’ las aspiraciones
nacionalistas de vascos y catalanes.
La última legislatura ha sido para Fraga muy agitada. Tuvo su momento
más amargo con la catástrofe del ‘Prestige’ y las luchas internas
dentro del PP por la sucesión, lo que provocó una grave crisis en
su Gobierno hace menos de seis meses, ahora amortiguada y superada.
Fraga ha recuperado, según las últimas encuestas, el respaldo electoral
y ha conseguido unir a todos los sectores del partido en torno a su
figura. El actual presidente de la Xunta sabe que está obligado a
ganar por mayoría absoluta si quiere seguir gobernando.
Aún y todo, el camino está lleno de piedras. Según una encuesta del
Instituto Opina para EL PAÍS a mes y medio de las elecciones, el PP
se queda con 36 ó 37 diputados frente a los 41 actuales y por debajo
de los 38 que otorgan la mayoría absoluta (el Parlamento gallego tiene
75 escaños). El 57,4% de los encuestados desea un cambio y sólo un
29,4% prefiere que continúe Fraga y el PP.