Brasil |
0 |
Francia |
3 |
Brasil: Taffarel; Cafú, Aldair, Junior Baiano, Roberto Carlos; César Sampaio (Edmundo, 75'), Dunga, Leonardo (Denilson, 45'); Bebeto, Ronaldo y Rivaldo. Seleccionador: Mario Zagallo.
Francia: Barthez; Thuram, Leboeuf, Desailly, Lizarazu; Deschamps, Karembeu (Boghossian, 57'), Petit, Djorkaeff (Vieira, 75'); Zidane y Guivarch (Dugarry, 66'). Seleccionador: Aimè Jacquet.
Goles: 0-1: Zidane (27'); 0-2: Zidane (46'); 0-3: Petit (90')
Árbitro: Said Belqola (Marruecos). París, 12 de julio (75.000)
Estaban llamadas a encontrarse en la final y cumplieron los pronósticos. Eso sí, con problemas. En especial en las semifinales de la competición (Francia tuvo que remontar un gol a la Croacia de Suker y Prosinecki, en tanto que Brasil pasó por penaltis ante la Holanda de Bergkamp), pero no fallaron. Y en el magnífico Stade de France 'les bleus' apabullaron a los brasileños con dos cabezazos de Zidane y un tanto de Petit sobre la hora.
Ronaldo, que sufrió convulsiones la noche previa en un caso médico aún no resuelto y sobre el que llegó a intervenir posteriormente el Congreso de su país, fue, pese a ello, alineado por el veterano Mario Zagallo, pero apenas intervino y casi se lesiona gravemente al no ver la salida del meta Barthez.
Si Ronaldo pasó casi inadvertido, la final sirvió para confirmar a Zidane como el mejor jugador del momento. Fue el triunfo de una selección multirracial, que era fiel reflejo de la sociedad francesa del momento.
España llegaba justa, con Javier Clemente en sus últimos coletazos como seleccionador, y entre un ambiente irrespirable con la prensa y gran parte de la afición española. Zubizarreta ya estaba en su ocaso y lo demostró con su autogol ante Nigeria. Luego, empate 0-0 con Paraguay y la goleada 6-1 a Bulgaria no sirvió de nada. Fracaso con mayúsculas y a casa tras la primera fase.
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