El incremento del IVA supone un nuevo enemigo para la cultura en España. La industria del libro electrónico teme que esta subida del 3% frene en seco el desarrollo del formato y que además, incentive a la piratería. Llama la atención que el mismo libro, Los Juegos del Hambre, cueste en la tienda Amazon de España 9,95 euros, en la francesa 6,70 y en Amazon Reino Unido 3 libras (3,80 euros).
Manos sujetando un libro electrónico- (GETTY IMAGES)
La subida del IVA va a afectar a la cultura, va a perjudicar tanto al empresario como al consumidor. A los recortes sociales anunciados por el Gobierno de Rajoy, de índole laboral y sanitario, se suma ahora el aumento del IVA en productos tales como entradas de cine, entradas de museo o libros electrónicos. Todos estos 'ajustes' van a provocar que la clase media se apriete el cinturón y que el consumo se retraiga. Cabe recordar que la clase media ejerce el liderazgo de consumo. Si esta clase compra menos, temerosa de recibir nuevos recortes, el resto de consumidores españoles (menos las clases altas) también lo hará.
El caso de la industria del libro electrónico es preocupante. En 2009, la que fue ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, prometió disminuir el IVA de los e-books desde el 18% hasta el 4% para igualar los impuestos de este formato a los impuestos de los libros en papel. No fue así. Y según lo anunciado esta semana, el impuesto sobre el valor añadido de estos productos pasará del 18 al 21%, medida que dejará un poco más exhausto, si cabe, a un sector que no termina de despegar en España.
"Creemos que, para desarrollar un consumo responsable de los diferentes libros en formato digital, lo conveniente sería que el IVA se rebajase al 4%, como en el formato papel, y no que aumente hasta el 21%", ha declarado Javier Cortés, presidente de la Federación de Editores de España.
La industria del e-book en España no cuaja
La industria del libro electrónico representa un 3% de la facturación total del sector editorial. Ese 3% equivale a poco más de 70 millones de euros anuales.
Este mercado, que está empezando a desarrollarse, tendrá que hacer frente a la subida del IVA, debido a que los libros electrónicos son considerados un servicio y no un libro en el sentido tradicional. Y también tendrá que decidir si asumir por completo el encarecimiento del valor añadido o dejar que sea el consumidor el que corra con este incremento en el gasto.
Un Estudio del Comercio Interior del Libro presentado en Madrid a principios del mes de julio dio a conocer un dato de gran interés. La venta de libros en formato digital registrada el año pasado solo aumentó un 3% con respecto al año 2010. La cifra parece bastante pobre, y según explican en este estudio el escaso incremento se debe, en parte, a la mentalidad española de cultura gratis. Parece bastante probable que, tras el nuevo incremento del IVA, la piratería siga en ascenso.
"Si el empresario no pone a disposición del cliente los productos más rápidamente, más accesibles y más baratos la gente puede preferir recurrir a la piratería", ha apuntado Cortés.
Aunque vivimos en un país con un hábito de lectura bastante bajo, según las estadísticas del INE, el 63% de los habitantes en España admite leer al menos un libro al año y la mitad de los españoles asegura que ya lee contenidos digitales. Los índices bajos de lectura, la piratería y la subida del IVA hasta un 21% jugarán en contra de este sector durante muchos años.
Ante esta visión catastrofista, nos encontramos con propuestas frescas como la de Ediciones Tagus, sello digital propio de la Casa del Libro que pone a la venta contenidos electrónicos a muy bajo coste. Esta iniciativa pretende estar acorde con las necesidades del lector y contrarrestar la piratería. "La subida del IVA no debería frenar la lectura digital, nosotros queremos seguir vendiendo libros electrónicos a un precio que oscila entre 0,99 euros y 4,99", ha explicado Xavier Solà, Director la tienda online de Casa del Libro.
Aumenta el IVA pero no los salarios
Al fijarnos en otros países podemos observar ejemplos comparativos muy interesantes. Nicolás Sarkozy consiguió rebajar el IVA de los e-books desde un 18% a un 7%, aunque a día de hoy está en el 5,5%. En Luxemburgo, sede de Amazon, el impuesto sobre el valor añadido de los libros electrónicos es de un 3%. En Holanda y Alemania este impuesto se sitúa en el 19% y a la cabeza está Dinamarca con un IVA del 25%.
El IVA español se va a equiparar al del resto de los países europeos a excepción de Francia y Luxemburgo. Sin embargo, el salario medio anual de Dinamarca es de más de 40.000 euros al igual que el de Luxemburgo, el de nuestros vecinos galos es de 29.000 y el de España es de poco más de 21.000. El IVA sube en España, no sucede lo mismo con los salarios y el poder adquisitivo.
Un ejemplo bastante esclarecedor es la variante de precio del libro Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins. En la tienda Amazon en España cuesta 9,45 euros, en la inglesa el precio es de 3 libras (3,80 euros) y en la francesa, el mismo libro le cuesta al lector 6,70 euros.
A mi me da igual solo gasto 20 %u20AC en libros al mes
¿Que la industria del e-book en España no cuaja? No, claro, no cuaja en las editoriales españolas que pretenden vender libros electrónicos en ePub con DRM a 10 ó 15 euros cada ejemplar. Pero los que somos usuarios del lector Kindle y clientes de Amazon.es sabemos que en su "Tienda Kindle" los libros electrónicos con un precio de entre 0,89 y 3 euros se venden como churros. Yo mismo tengo autoeditados varios libros y ya he vendido más de 400 en tres meses. Los ebooks deben ser baratos o no los comprarán. Así de simple. ¡¡Ah, y otra cosa!! Amazon.es está radicada en Luxemburgo y allí paga el IVA, que en libros electrónicos es del 3%. Por lo tanto, al cliente de Amazon.es le trae sin cuidado el IVA del 21% que pagan los libros electrónicos en España
Lo que habría que preguntarse es por qué el mismo libro electrónico cuesta mucho más en España que en Francia por ejemplo. Me parece una barbaridad que una novedad editorial, en papel, se venda por 20 euros y en formato electrónico cueste 11. En cuanto a la subida del IVA si los precios de las editoriales son competitivos tampoco representa tanto incremento.En el mismo libro del ejemplo, de 11 euros al 18% serían 1,98 euros y al 21% 2,31 euros de IVA, estamos hablando de una diferencia de 0,33 centimos.
Estamos dando mucha importancia al IVA, que la tiene, pero hay un elemento oculto del iva que tiene importancia y no se está hablando de él, que es el Recargo de Equivalencia (RE). Por no aburrir, el RE es un "iva" que se les cobra a los minoristas, por su régimen especial, es decir, a la gran mayoría de "tenderos" autónomos en el sentido más afectivo del término “tenderos”, que están en módulos y no en otros regímenes fiscales. Este RE, supone más iva, si antes el general era el 4% ahora es el 5,2%. Si el iva es un iva reducido, el RE pasa del 1% al 1,4%. A fin de cuentas, si hablamos de incremento de iva, los minoristas van a soportar 4,2 puntos más de iva en los artículos que llevan el iva general y 3,4 puntos en el reducido. Esto, unido a la progresiva liberalización de horarios comerciales, es una puntilla más a este sector, ya que los "grandes" suelen tener una forma jurídica de sociedad y declaran IVA, por lo tanto a ellos no les afecta el IVA. Siempre afectará al consumidor, que compra más caro, pero en el tramo minoristas su iva se incrementa aún más, mermando sus ingresos o teniendo que repercutir más iva en el precio final, mermándoles competitividad. De esto también se olvidó el ministro cuando nos lo malcontó.
El verdadero obstáculo para la expansión del libro electrónico "legal" no es el IVA, es la desastrosa política de las editoriales. Pretenden mantener los precios abusivos que aplican a los tacos de pasta de papel en un producto cuyo coste de marginal de edición y distribución es casi 0. Mención especial para Gigamesh, lanzan "Danza de dragones" en papel con un año de retraso y al "módico" precio de 45 euros, cuando en cualquier otro país una edición equivalente cuesta 18. Respecto a la edición digital del mencionado libro, aún tardará varios meses en comercializarse, no se sabe el precio definitivo, pero todo apunta a que será casi tan disparatado como en la edición en papel. Cuando no vendan sino un puñado de unidades echarán la culpa al IVA y a los usuarios.
Librería repleta de volúmenes