Crónica: CULTURA | PINTURA
Los estudios cruzados de la documentación del Museo del Louvre y los realizados de la copia del Prado permiten afirmar a los responsables de nuestra pinacoteca que se trata de un descubrimiento de especial relevancia para la historia del arte, porque permite entender mejor el cuadro original y apreciar detalles del mismo que hasta ahora habían pasado desapercibidos o que eran de difícil comprensión. Además permite reconstruir mejor la secuencia de realización de la obra que llevó a cabo Leonardo da Vinci. Cada una de las correcciones del dibujo subyacente original se repiten en la copia, lo que demuestra que el discípulo de Leonardo iba introduciendo los cambios de composición del maestro al mismo tiempo, de forma paralela aunque sin pretender hacerse pasar por la misma obra.
La Gioconda, después de su restauración- (MUSEO DEL PRADO)
La similitud de las correcciones se ha comprobado a través de técnicas de reflectografía infrarroja, radiografía, fluorescencia inducida con luz ultravioleta y el examen de la superficie con luz rasante. Con estas técnicas se ha confirmado un paralelismo casi exacto en las correcciones que el genio del Renacimiento iba introduciendo como la transformación del contorno de la cintura, la posición de los dedos, el contorno del velo y de la cabeza y otros ajustes como los perfiles de las mejillas y el cuello. Las especialistas Ana González Mozo y Almudena Sánchez concluyen tras sus estudios cruzados que no se trata de una copia realizada a posteriori sobre una superficie pictórica ya terminada.
En el proceso de restauración se eliminó el fondo negro que rodeaba la figura femenina que impedía contemplar un paisaje de extraordinaria similitud con la obra original. Después de diferentes análisis químicos se dedujo que este repinte no era anterior a 1750 y que existía una capa orgánica que lo aislaba físicamente de la pintura original, preservando un magnífico estado de conservación. Además, los pigmentos utilizados no estaban hechos con la tradicional preparación de yeso, sino con una doble capa compuesta por blanco de plomo y aceite de lino, la misma que se encuentra en otras obras de Leonardo Da Vinci. Y lo mismo ocurre con la tabla sobre la que está pintada que es de nogal como la utilizada en otros cuadros del maestro como La dama del armiño. Lo que no ha podido concluir el proceso es la autoría de la copia realizada en el taller del autor de la Gioconda. La investigación aún no ha concluido.
La Gioconda del Prado se exhibirá en la sala 49 del Museo del Prado junto a otros maestros de pintura de la misma época como Rafael. Se podrá contemplar hasta el 12 de marzo, fecha en la que se trasladará al Museo del Louvre de París para exhibirla en la exposición titulada 'La última obra maestra de Leonardo da Vinci, la Santa Ana` , que se podrá ver del 29 de marzo al 25 de junio. La copia española forma parte de las colecciones del Prado desde su fundación en 1819 y procede de las colecciones reales, germen de la institución.
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Es completamente correcto el término "copia" aplicado a la versión realizada por el discípulo de Leonardo porque sería este aprendiz el que se inspiraría en la obra de su maestro y no al revés.
Me gustaria saver donde estava el cuadro durante tantos años
¿Volverá al Prado? ¿cómo se llamaba el discípulo? ¿por qué le llaman "copia"? ¿es que los franceses tienen el copy right?
No se porque utilizan la palabra "original" referida a la del Louvre y "copia" referida a la del Prado. Es evidente que si fueron realizadas al mismo tiempo sólo pueden ser dos "originales" o dos "copias" tanto la una como la otra. Por otro lado, esta del Prado conserva más detalles y definición que la del Louvre con lo que no puede ser una "copia" de la que se expone en París.
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AGENCIA ATLAS - 21-02-2012
El Museo del Prado expone desde este martes al público la denominada 'Gioconda española' antes de su traslado a la pinacoteca francesa del Louvre. Junto a la copia de Leornardo Da Vinci, el museo español muestra el estudio técnico y los detalles de la restauración realizada en la obra.
Comparación de la Gioconda original, expuesta en el Louvre, y la copia del Prado