El diestro murciano Rafael Rubio 'Rafaelillo', al que apodera el comentarista taurino de Radio Sevilla, Eduardo Dávila Miura, ha hecho lo más destacado de la miurada que ha cerrado este domingo el ciclo taurino en la Real Maestranza, dando la única vuelta al ruedo de la tarde. José Luis Moreno y Serafín Marín se fueron de vacío.
Se han lidiado toros de Miura, muy bien presentados y exigentes en conjunto. El cuarto, con serio peligro, fue pitado en el arrastre, y el quinto, con un buen pitón izquierdo, fue ovacionado. El tercero fue un sobrero del Conde de la Maza que vendió caras sus embestidas.
José Luis Moreno, de verde esperanza y oro: Estocada (saludos). Tres pinchazos y estocada (saludos).
Rafael Rubio 'Rafaelillo', de corinto y oro: Estocada tendida y un descabello (saludos). Pinchazo y estocada contraria (vuelta al ruedo).
Serafín Marín, de celeste y oro: Estocada caída (silencio). Estocada (palmas de despedida).
La plaza registró casi tres cuartos de entrada en tarde primaveral que acabó algo fría.
Bastante hizo José Luis Moreno con salir por su propio pie del coso maestrante y decimos esto por las dos tremendas volteretas, por fortuna sin consecuencias, que le pegó el cuarto de la tarde. Antes, en el que abrió plaza, el cordobés de Dos Torres realizó una labor aseada con un toro que no humilló nunca. El cuarto fue protestado por falta de fuerzas, la misma que le hizo llegar a la muleta muy descompuesto y a la defensiva. En esas llegaron las dos volteretas referidas y las dificultades de Moreno para entrarle a matar.
Posiblemente, la alegría que derrochó el segundo en el caballo de picar llevó a Rafaelillo a brindarlo al público, pero el animal perdió las manos en el inicio de la faena a de muleta y echó el freno, mostrándose remiso a embestir y quedándose muy corto. En el quinto mejoró el panorama desde el inicio. Lo recibió con dos largas de rodillas en el tercio para torearlo después a la verónica muy templado, sobre todo por el pitón izquierdo. De hecho, por ese pitón llegaron los pasajes más notables de su faena y la pena fue el pinchazo previo a la estocada definitiva, lo que le privó de la oreja.
Serafín Marín pechó con el sobrero del Conde de la Maza, al que en el cambio de tercio a la faena de muleta un espontáneo llegó a pegarle dos pases con la blusa de un chándal. Ya el torero delante, se le vio escaso de firmeza ante un ejemplar que hacía hilo y no lo puso nada fácil. Si la tuvo, la firmeza, en el sexto, un Miura mironcete y áspero al que sacó algún muletazo por el pitón derecho.