Llegamos a la "Belle Époque", estamos entre finales del siglo XIX y principios del XX cuando se plantea la intención de crear un arte nuevo, joven, libre y moderno. Con esta nueva corriente artística se rompe con los estilos, hasta el momento, academicistas y rupturistas, es decir, con el historicismo y eclecticismo por un lado y el realismo e impresionismo por otro. Cronológicamente además, constituye un periodo de transición entre los dos siglos, hay una cierta resurrección "romántica" en corrientes literarias como el simbolismo y en actitudes filosóficas como la del "arte por el arte". Es por esto que el "Art Nouveu" se convierte en el arte propio de una sociedad muy especial, una sociedad optimista que vive en un periodo de paz y de desarrollos industriales, pasa a ser una sociedad muy elegante y eso es reflejado en cada una de las representaciones artísticas que se crean, bien en arquitectura, escultura y pintura, como en mobiliario, textil, joyería...desaparece la tradicional división entre artes mayores y menores, con lo que ahora el artista también es artesano.
Esta actividad artística conlleva muchos gastos, por lo que solo podrá ser llevada a cabo en los núcleos industriales y comerciales más activos, allá donde esté el dinero, se puede decir por esto que es un arte urbano. La superficialidad abunda en la sociedad, han llegado los "dandies" y hasta el más ínfimo de los objetos acaba por convertirse en producto artístico. Hoy vemos el Modernismo desde un punto de vista únicamente artístico y destacamos su espíritu renovador y su sentido decorativo.
En este movimiento predominan los temas de naturaleza, con motivos florales y de fauna en tonos suaves, todo esto hace que nos alejemos de la realidad común conservada hasta este cambio de siglo. Pretende imitar los procesos y las formas de la naturaleza y para esto usa las líneas curvas. Los artistas como ya hemos dicho ahora son también artesanos y esto ocurre porque son ellos mismos los que diseñan todos los objetos, desde muebles hasta cubiertos... esto ocurre por la intención de fusionar la vida con el arte.
En España adquiere la mayor importancia Cataluña con este movimiento, esto es por el representante por antonomasia del movimiento, Antonio Gaudí i Cornet. Este artista comenzó con este estilo en 1883, cuando se le encarga continuar con la obra de la Sagrada Familia, tanto se centró en este trabajo que acabó instalando allí su estudio para poder seguirlo mejor, hasta su muerte. En esta obra se ve plasmada su mezcla de ingeniero, arquitecto, poeta y creyente, todos esos símbolos aparecen representados de una forma u otra en la gran obra.
Este artista es el creador de las grandes obras de la ciudad de Barcelona, no solo de la ya nombrada y más importante de sus obras, la Sagrada Familia. También se encarga de la Casa Vicens, que reproduce el carácter de los palacetes árabes; la Casa Milá, otra obra muy representativa en su carrera, una casa inspirada directamente en la naturaleza; el Parque Güell como representación de un proyecto de ciudad jardín al estilo inglés, de formas extravagantes y abiertas, aspecto natural, incluso lúdico. Es en este parque donde culmina su capacidad de fusión entre escultura y arquitectura dando lugar a un marco de naturaleza.