Estoy un poco cabreado con Internet. Últimamente no me llegan al correo más que mensajes en plan, "Falsarius, olvídate de la impotencia" o esos de "basta de complejos por tener un miembro pequeño", o peor aún "no volverás a dejar a tu pareja insatisfecha en la cama", todos en plan venderme cajas y cajas de Viagra y cosas así.
Eso por no contar los de crecepelos milagrosos y los que me ofrecen soluciones para crecer (no sólo el miembro viril, para crecer uno entero, de altura). Te levantas por la mañana, miras el correo en el ordenador y te da un mal rollo de la leche. Dirás que es spam de ese, y que le llega a todo el mundo, pero déjate, empezar el día con un aparato que te llama impotente, calvo y bajito, cabrea. Menuda imagen tiene Internet de mí. Luego tienes invitados a comer y los recibes ya como acomplejado, venido a menos, hecho una piltrafilla.
Pues bien, para esos días que quieres chulearte un poco, crecerte y subirte la moral gastronómica, es precisamente la receta de hoy. Un pincho de los de enseñar, con más trampas que una película de chinos de esas antiguas, pero rico y aparente como el que más.
Y yo, a ver si me dejo de Internet por las mañanas y vuelvo a leer el periódico, que también cabrea, pero por lo menos no insulta. Bueno, al menos a mí.
Ingredientes: 1 bote de mermelada de tomate, 1 bote pequeño de Tumaca (el preparado de tomate para el pan del desayuno, aunque valdría tomate natural rallado también), 1 brick pequeño de nata líquida, 1 lata de anchoas, albahaca fresca, aceite de oliva.
Preparación: en una cubitera de las que usamos para el hielo, llenamos el espacio de cuatro cubitos con mermelada de tomate, y el de otros dos con tomate preparado Tumaca (que puede ser también, tomate natural rallado) y lo dejamos congelar. El día que queremos hacer el pincho, sacamos los cubitos y los ponemos en un vaso de batir o nuestro recipiente favorito. Le añadimos un poco de nata, un hilito de aceite de oliva virgen extra y unas hojillas de albahaca picadas. Cogemos la minipimer y lo batimos todo bien. Ponemos una bolita de helado en un platito pequeño (si tenemos una cuchara de esas para presentar tapas que hay ahora, pues más chulo todavía), le ponemos una anchoa por encima, adornamos con un poco de albahaca picada y lo comemos todo junto. Una mezcla entre dulce y salado de lo más refrescante y resultón.
Falsarius Chef