Último adiós a La Cabra

La Cabra Mecánica se entrega en el primero de sus tres conciertos despedida en Madrid, luego girará con Fito y Fitipaldis

ALFONSO CARDENAL / CADENASER.com   29-10-2009

Forma tan parte de la vida conocer cosas nuevas como despedirse de otras que quieres. Eso es lo que le tocaba ayer hacer a Lichis y su Cabra Mecánica en la primera de sus tres noches despedida que le esperan en Madrid. Luego girará con Fito y más tarde tocará conocer nuevos amigos, sonidos, locales.

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    Han sido doce años largos llenos de luces y sombras, pero sobretodo repleto de canciones que ayer sonaban por última vez. La Cabra Mecánica se acaba, como se acaba todo; con pena, con añoranza, con nuevas ilusiones.

    Empezaba la noche con Felicidad y el irónico Gracias por nada. Un repaso a una década de canciones, que en contra del pensamiento popular, van más allá de la rumba y lo canalla. Hotel Lichis, Pinocho o Poetas recuperaban el último trabajo del catalán de adopción madrileña.

    Vestido con pantalones vaqueros, camisa a cuadros empapada en sudor, chaleco negro, el pelo revuelto y ese deje tan suyo que promete olvidar. Entre amigos, Quique González entre ellos, y con mucho palique, Lichis entonaba canciones, que como recuerdos, componen su recorrido vital de los últimos años. Que te follen, La mujer pantera, Arroz con ajo, las canciones se enlazaban sin prisas y a buen ritmo. Recordando esas noches de ferias, borracheras y conciertos de tres horas que se movían con la única ilusión de hacer del mundo una verbena. Cierta añoranza pesaba en el aire: "Yo que aspiraba a Mariano José de Larra y acabe en Mariñas, yo aspiraba a Joan Manuel Serrat y te lo canto por rumbitas", canta Lichis en una de las canciones que afrontan sus aspiraciones frustradas.

    Con intensidad y ritmo, con muchas risas y buen ambiente, dejando a un lado el rencor por el olvido, por las puertas cerradas y los oídos sordos. Una noche especial que se despide con una soberbia versión del Knocking on heavens door de Bob Dylan y enfila el final de los finales, el último adiós.

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