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Hablo como profesora de FILOSOFÏA y de SECUNDARIA: Ángel Gabilondo, ¡SÁLVANOS!
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YO ACABARIA CON LA TELEBASURA
TAMBIEN CON LA LOS REALITIES SHOWS
CON LOS CONTRATOS BASURA,
CON LAS PRECARIAS CONDICIONES DE LOS BECARIOS QUE TRABAJAN GRATIS
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... que empiece por Pepiño.
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Animo señor ministro. Es posible reducir el fracaso escolar. Claro que sí.
Para empezar que todos los niños y niñas en edad escolar estén escolarizados. Sin dudas, sin evasivas, sin justificaciones. Es un objetivo del milenio. Todas las niñas y niños escolarizados, desde los seis a los dieciséis años.
En segundo lugar ninguna expulsión de ninguna niña, de ningún niño. Es inadmisible que una ley orgáncia de educación, recientemente aprobada, permita que en comunidades autónomas se aprueben decretos en los que se autoriza la expulsión, la exclusión de niñas y niños en edad escolar.
¿Hablamos de fracaso escolar señor ministro?. ¿Que mayor fracaso que no lleguen a escolarizarse todos y que a alguno de los que están se les eche?. A su disposición. Pero primero que todas las niñas y niños estén escolarizados, ni uno menos. Gracias y espero que lo tenga en cuenta. Mucha suerte señor ministro.
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Juanjo: No estoy del todo de acuerdo contigo. Primero es que creo que no hay ni punto de comparación entre el conocimiento (y años de preparación) que un medico debe tener para poder ejercer la medicina, con los de un profesor. No quiero faltar al respeto a nadie, pero es así. Un padre o una madre pueden estar perfectamente cualificados para poder dar una educación excelente a sus hijos sin tener que ser profesores, pero de eso a poder diagnosticar una enfermedad sin ser medicos, pues creo yo que va un abismo. Para mi son conceptos incomparables. Segundo que para mucha gente (entre los cuales me incluyo) la escuela actual esta obsoleta. Se basa, como decía pilar, en introducir datos a los niños pero el simple hecho de introducirles datos, datos que al poco se olvidan. Se les corta de raíz la inquietud por aprender ya que se les impone lo que tienen que aprender, sin dejar un hueco al curiosidad y a la iniciativa del niño.