El Unicaja se impusó al Alba Berlín gracias a un magistral triple de Marcus Williams en el último segundo que valió un vital triunfo para el Unicaja (65-67)
Los catalanes acusaron la resaca copera al inicio y al final del partido, pero no durante el resto del encuentro, donde el Barça volvió a jugar como un auténtico equipo, con un baloncesto coral en el sus jugadores fueron repartiéndose el protagonismo en las estadísticas.
Y eso que salió dormido el Barça, lo que le valió encajar un parcial inicial de (9-2, min.4). Sin embargo, Mickeal pudo igualar el choque con un par de acciones marca de la casa, antes de marcharse prematuramente al banco con tres faltas personales, y Lorbek, con un triple, puso a su equipo por primera vez por delante (13-14, min.7).
No es el israelí un equipo atlético ni tampoco de muchos centímetros, pero tiene en nómina varios norteamericanos pequeños y eléctricos capaces de destrozarte desde el perímetro o crearte muchos problemas en penetración, como Hickman, Logan o Smith.
Un parcial de 0-10 al inicio del segundo período permitió al Barça abrir su primera brecha en el marcador (25-30, min.14), merced a un Jasikevicius hipermotivado por jugar en la que fue su casa durante dos temporadas hace ya ocho años.
El Barça Regal cerró el tercer cuarto con catorce puntos de ventaja (53-67), pero los locales se acercaron tímidamente al inicio el último período gracias a la insistencia de James por hacerse un sitio bajo los aros (57-67, min.32).
El conjunto azulgrana había perdido frescura en ataque, pero controlaba el partido desde atrás, hasta que Hickamn irrumpió en el último minuto para poner a su equipo solo tres abajo (77-80) a falta de medio minuto. Pero dos tiros libres y un rebote de Tomic sentenciaron el partido.
El conjunto de Pablo Laso pierde su imbatibilidad
No fue capaz el Real Madrid de mostrar los argumentos que le han elevado a candidato a la corona continental. La pizarra de Oktay Mahmuti preparó la telaraña y los de Laso, timoratos, se fueron directos hacia ella en una cancha que parecía amiga para los blancos en los últimos años.
Sólo el orgullo de Rudy Fernández (10 puntos en el primer cuarto) parecía querer alertar al resto del peligro de un rival llamado también a buscar la gloria en la ''Final Four''. Pero el resto no estaba aún en Estambul, se habían quedado en Vitoria, buscando porqués a la derrota copera ante el FC Barcelona Regal. Los turcos, intensos, colectivos y eficientes, no daban opción.
Poco a poco el Real Madrid fue despertando. Más por las ráfagas de Sergio Rodríguez, que necesita poco para calentarse, que por convencimiento. La inercia dejó en diez la desventaja a la media parte (46-36), con el Real Madrid desconocido en ataque y los centímetros del ex baskonista Stanko Barac causando pavor en ambas zonas.
Con Llull atado, sin cancha para correr, y el tiro de tres de nuevo como losa (6/25), el Anadolu Efes invitaba a la zona, donde no se podía producir. El Real Madrid, sin brillo alguno, se agarró el partido con Felipe Reyes (11 puntos) multiplicándose y mostrando ''el otro baloncesto'', el de los días que no hay acierto.
A dos puntos (71-69) y con un minuto y medio por jugar, el Real Madrid demostró ser capaz de competir en días malos. Pero también Efes recordó a los blancos, que sólo tuvieron la ventaja del 0-2 inicial, que en Euroliga no valen recuerdos ni récords, sólo el máximo en cada partido. Ambos equipos, el turco, que acumula seis victorias seguidas, y el español ,que ve cortada la suya de siete, lideran el grupo E con un balance de 6-1.
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Un magistral triple de Marcus Williams en el último segundo valió un vital triunfo para el Unicaja (65-67) en el O2 World de Berlín, tras un partido correspondiente a la séptima jornada del ''Top 16'' de la Euroliga en el que los malagueños, muy irregulares, mostraron las virtudes y carencias que vienen exhibiendo toda la temporada.
Pese a las buenas intenciones iniciales, Unicaja no evitó la dualidad, esa que tanto daño le está haciendo esta temporada. Un equipo rotundo, incluso mayúsculo por momentos, que se torna en caricatura instantes después. Y salvado por su mayor talento, Marcus Williams, paradigma de la inestabilidad de su equipo.
El Alba salió revolucionado, lo que se tradujo en un dominio impropio de los aros -uno de sus puntos débiles- pero también en un juego acelerado que alimentaba sus pérdidas. Y con Earl Calloway por allí, los errores se pagan. Sus diez puntos en el cuarto inicial dieron mando a Unicaja (20-22).
Pero la atracción de feria, esa que Repesa trata de evitar por todos los medios, apareció en el O2 World de Berlín. Unicaja desapareció en el segundo cuarto. Ni rastro de la intensidad defensiva, anarquía en ataque (7 pérdidas ese período) y el conjunto de Sasa Obradovic pescando en río revuelto, con Djedovic (16 puntos y 6 rebotes) haciendo equilibrismos y Deon Thompson (16 tantos y 9 capturas) agigantándose en la ''pintura''.
El botín local, ocho puntos (42-34), era bueno pero al mismo tiempo un enigma ante el rival que había enfrente. Porque igual que es sombra, a veces Unicaja también es luz. Tres triples consecutivos del croata Simon justo tras la reanudación devolvieron a los malagueños a la cresta de la ola. Tocaba de nuevo subir en la montaña rusa.
El conjunto alemán, que ya sufrió las rachas de Unicaja en la primera fase, se desdibujó y fue víctima de una ''pájara'' monumental, con tan sólo cuatro puntos en siete minutos que facilitaron otro cambio de mando y un final imprevisible (51-55, min.30).
Unicaja volvió a sacar cruz en la moneda, permitiendo de nuevo al Alba meterse en el partido y provocando un final agónico (59-59, min.36), que se llevaría aquel que controlase mejor los nervios, con la esperanza de clasificarse en el ''Top 16'' como telón de fondo.
El que mejor manejó esas situaciones fue el de siempre. A pesar del 3/13 que acumulaba en lanzamientos, Marcus Williams recibió el balón a falta de dos segundos, se despojó de su defensor con un amago con el cuerpo y metió el triple ganador en el último segundo. Con Unicaja lanzando de nuevo la moneda al aire, esta vez salió cara.
Con el triunfo, Unicaja suma su tercera victoria en el ''Top 16'' y aumenta su esperanza de clasificación, ya que se sitúa a una sola victoria del Panathinaikos, actualmente cuarto del grupo E.