Miércoles, 30/5/2012 00:34
Crítica: EUROBASKET 2011 | ESPAÑA 86 - GRAN BRETAÑA 69
Volviendo a ver el partido, hay un hecho que parece va cogiendo forma. En muchos equipos, como en muchas empresas o incluso en el ámbito familiar, existen los roles y siempre estuvieron ahí, aunque no se les denominara como tal
Joan Plaza, durante un partido- (EFE)
Estos vienen dados por muchas circunstancias: por la edad, por la experiencia, por educación, por salarios, por influencias..., por mil razones. Algunas veces, estos, se generan espontáneamente dentro de un mismo grupo, a veces es impuesto por un líder en la escala superior o vienen establecidos de forma jerárquica y casi genética en el entorno familiar. Incluso en cooperativas donde todo el mundo aporta una misma cantidad de dinero o compromiso, no hay duda que cada uno tendrá un rango en el escalafón del negocio.
Así pues, en ese tablero de ajedrez que es la vida y dejando a un lado de que te toquen blancas o negras (que no deja de ser ya una ventaja), todos vamos adquiriendo un rol dentro de cualquier organización. Muchos, como hemos dicho, serán los factores que te hayan llevado hasta ahí, y quizá el camino te permita en un futuro, adquirir una formación o encontrarte un lugar, que posibilite un cambio en tu status. Pero la realidad es que todos somos peones, caballos, alfiles, torres, reinas o reyes, dependiendo de muchas circunstancias, y de hecho, el que uno pueda ser "reina" en un determinado entorno, no es motivo para que horas después, no pueda tener el rango de un "peón" o un "alfil", por más que se lo proponga. Puede que de ahí venga lo de: "Cola de león o cabeza de ratón".
Esta cuestión no deja de generar algunos problemas y por ello es tan importante la selección de un grupo humano en las dinámicas profesionales (en las personales afectan en otros sentidos), en las que nadie pueda sentirse defraudado. Pero aún y sabiendo cual es tu papel dentro de esa determinada organización, la manera de afrontarlo, ya sí que dependerá de la educación o el carácter de cada uno. Desde la indiferencia hasta la ambición del todo por el todo, hay una gran escala de grises, en los que sería deseable, predominara el deseo de aportar lo mejor de cada uno de nosotros, sin perjudicar en absoluto, la evolución del conjunto, pero con el deseo de ir mejorando y aprendiendo.
En el partido de hoy (Gran Bretaña vs. España), hemos vuelto a ver que el cinco titular está muy definido y que la confianza en ellos, es absoluta -5 jugadores NBA de altísimo nivel-, (Navarro, para mi, lo es!) y sobre ello hay poco debate..., por encontrarle un pero, tan solo el hecho de acumular muchos minutos en sus piernas. Sin embargo, si puede haber quien crea que los suplentes (muchos de ellos fundamentales y protagonistas en sus equipos), ejercen inconscientemente y excesivamente como tales. De modo que sin dejar de ayudar en muchos momentos, si pueda parecer que aportan mucho menos de lo que son capaces, o que se resignen a su posición piramidal. Que nadie dude, que no hay más premeditación y prudencia, que buscar el bien común, que es ese pasaporte para las Olimpiadas, pero no deja de ser cierto y curioso, que en ese puzle de la vida, las piezas se adaptan y encajan de un modo sorprendente.
Ahora empiezan las cuestas de la dificultades reales. Salud.
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Y al pregunta es, ¿se potencia el que asume, por esas múltiples circunstacias, el rol principal porque está demostrando que, en un momento dado, lo puede llevar a cabo sin problemas y en detrimento de los papeles secundarios que, es posible, se sientan como tal y no logren salir de esas tinieblas?, ¿o se equilibra el grupo de forma que todas esas piezas de ese puzle tengan la misma importancia y, así, generar un grupo competitivo, más o menos, en función del juego que despliegan y no tanto en las individualidades (benditas individualidades) de esos super jugadores?...un saludo.
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