Diez integrantes de Rosario Central (el presidente, la secretaria, el director técnico y siete jugadores) acaban en el hopsital tras la brutal paliza que recibieron de un equipo formado por Boixos Nois: uno con los dientes rotos, otro con la cara partida por varios sitios y completamente desfigurada y el más grave, que ha pasado la noche en el Hospital del Mar y ha sido dado de alta, sufre una fisura en la costilla, la oreja derecha casi desprendida por lo que le han tenido que dar diez puntos de sutura y le tienen que hacer pruebas en el oído porque podría haber perdido audición.