Miércoles, 30/5/2012 11:44
El presidente de EEUU, George W. Bush ha dicho hoy que la economía estadounidense es "la envidia del mundo", tras unos datos de empleo que sugieren fortaleza pero que, según algunos analistas, se prestan también a distintas lecturas.
El inquilino de la Casa Blanca celebró en su discurso radiofónico semanal los 132.000 puestos de trabajo que se crearon en junio, una cifra que superó expectativas y que mantuvo sin cambios por tercer mes consecutivo la tasa de desempleo, en el 4,5 por ciento.
"El desempleo es bajo, la confianza de los consumidores alta, los ingresos están subiendo y las oportunidades aumentando en todo EEUU", aseguró Bush en su alocución radiofónica en la que no tuvo reparos en atribuir las saludables cifras económicas a los, según él, aciertos de su Gobierno.
"La sólida economía de nuestro país no es un accidente", afirmó, a lo que añadió que "es el resultado del trabajo duro del pueblo estadounidense y de las políticas pro-crecimiento de Washington". Se refirió, en concreto, a los recortes tributarios decretados por su administración en el 2001, que los demócratas consideran irresponsables por favorecer sobre todo a los ricos.
"Caviar para los mejores y pastel a secas para el resto"
Pese a las favorables expectativas, analistas como Peter Morici, profesor de la Universidad de Maryland, creen que la economía de Bush está plagada de "contradicciones".
El experto destacó el viernes, en un comunicado tras la publicación de los datos de empleo, que "el mercado laboral es estupendo para los trabajadores cualificados y sus participaciones bursátiles seguirán aumentando".
La situación es menos alentadora para los "trabajadores de a pie" que, dice Morici, "siguen soportando la carga de los salarios de la globalización, que aumentan por debajo de la inflación, así como (el peso) de un mercado laboral irregular".
"Esto es caviar para los mejores y pastel a secas para el resto", insistió el experto, quien apuntó que el nivel del 27 por ciento de aprobación de Bush que muestran algunas encuestas coincide con el porcentaje de estadounidenses a los que les van bien las cosas.