Estados Unidos está estudiando poner en marcha un plan de rescate para la industria del automóvil, 15.000 millones de dólares para ayudar a estas empresas a salir de la crisis. Los tres gigantes de este sector, General Motors, Ford y Chrysler han pedido al Congreso una cuantía mayor, quieren ayudas por valor de 34.000 millones de dólares.
Los congresistas y la Casa Blanca han llegado ya a un principio de acuerdo para prestar algo más de 15.000 millones de dólares a los fabricantes. El dinero procederá de un fondo destinado en un principio a la producción de coches no contaminantes pero será la mitad de lo que habían solicitado.
Se trata de un préstamo que se vigilará con atención ya que por un lado se exigirá una devolución rápida del dinero y por otro la ayuda se centrará en reestructurar esta industria.
Además, aunque es un acuerdo que se espera firmar con Bush contará con la supervisión del equipo de Barack Obama.
Si esto no es suficiente, General Motors, Ford y Chrysler miran a Canadá y piden 5400 millones de dólares al Gobierno de este país. Alrededor de la mitad de esta cuantía ha sido demandada por General Motors que ha anunciado 2000 despidos en Canadá y en Estados Unidos. El ejecutivo canadiense valora la petición ya que el 12% del Producto Interior Bruto del país depende del sector del automóvil.