Obituario
Hombre de radio sin ser periodista Ventura García pertenecía a un grupo de profesionales de la gestión que compartió pasión por el medio más vivo, en la etapa de modernización y mayor integración social de la radio en España.
Desde su Orihuela natal llegó a la cadena SER a través de la gerencia en Radio Barcelona y es en el Grupo Prisa donde desarrollaría prácticamente su vida, la personal y la familiar. Siempre se le requirió para los retos difíciles. La puesta en marcha de nuevos proyectos o la homologación de las inversiones en medios al estilo de la SER.
Director de Radio Lleida asumió después, en 1996, la gestión de una de las principales, hasta entonces, inversiones del grupo en el área radiofónica: la compra de radio Zaragoza y sus emisoras a lo largo de todo el territorio aragonés. Solía decir, después de conseguir el liderato social para la Cadena SER en Aragón, que ese reto había compensado otros más duros, como la integración de Antena 3 de radio, que dirigió con solvencia, en el Grupo Prisa.
Sus días laborables siempre eran jornadas interminables de trabajo, llenas de humo y café, que su talante afable, cordial, era capaz de convertir en éxitos brillantes. Comía sólo por obligación o por negocios, pero conseguía que nadie se levantara de la silla hasta por lo menos haber debatido todas las posibilidades hasta la saciedad y casi siempre con al menos algún acuerdo con la contraparte.
Respetuoso hasta el extremo con las decisiones periodísticas y de los especialistas del entretenimiento, respaldó a sus equipos hasta engrandecer la relación personal más allá de la profesional. En sus empeños estaba contaminar a los periodistas con el virus, el suyo, de la gestión, y enseñarles a hacerlo bien.
Los nuevos retos de PRISA en el área audiovisual le hicieron abandonar momentáneamente su pasión radiofónica para ocupar la dirección general de Localia en sus orígenes. Allí participó en la composición de la cadena de televisiones locales recorriendo de nuevo España de punta a cabo para mantener siempre una relación personalizada, su marca de la casa, con los colaboradores y socios.
Su último tiempo profesional quiso vivirlo cerca de su tierra natal para disfrutar de otra de sus pasiones, el mar. Nombrado director de Radio Murcia, no dejó, sin embargo, nunca, su sitio en las decisiones estratégicas de la SER. En los últimos años venció algunas de las batallas contra la enfermedad, el cáncer, que finalmente hace unas cuantas semanas le dio el último golpe. Pero ese espíritu luchador y optimista de pequeño gran hombre, hacía que con los amigos con los que podía hablar siguiera poniendo por delante siempre su sonrisa, mientras chasqueaba inquieto, para empujar a una respuesta rápida, los dedos teñidos de tabaco, y espetara un "bueno, chico, ¿pero tú estás bien?" Descanse en Paz.