No todo continúa siendo negro en la economía francesa. Los economistas comienzan a detectar algunos claros, entre ellos, una desaceleración menos acentuada que en los últimos cinco meses en la construcción, que en Francia no cuenta con un plan de ayuda específico, o un aumento de la venta de coches nuevos en marzo, gracias a la prima que se recibe por enviar al desguace los coches con más de diez años.
Pero sobre todo, hay un dato de importancia para los expertos, después de la fuerte degradación en los tres últimos meses de 2008 y el primero de este año: en febrero se ha registrado una estabilización de la producción manufacturera, un dato que se refuerza con un aumento del cinco por ciento del mismo mes en la producción de bienes intermedios, aquellos que compran otras industrias para comprar los bienes de consumo, es decir, textil, productos minerales, caucho, componentes electrónicos.
Unos datos positivos, pero todavía muy incipientes. Según el Instituto de Estadística galo no son suficientes para modificar la previsión de crecimiento de primer trimestre que será del -1,5 por ciento, pero que de confirmarse podrían devolver la confianza en el consumo.