El Ministerio de Economía portugués ha emitido un comunicado en el que confirma que el reciente informe del Tribunal de Cuentas desfavorable a la obra "cierra la polémica sobre el proyecto, que será, así definitivamente abandonado"
El comunicado señala que el Gobierno va a analizar los pormenores de la decisión del Tribunal y sus consecuencias jurídicas y económicas para actuar en defensa del interés público.
El Ministerio reafirma también el plan gubernamental de dar prioridad, en materia de redes ferroviarias transeuropeas, a las conexiones de mercancías desde los puertos de Sines y Aveiro, con el objetivo de estimular la competitividad de las exportaciones portuguesas.
La decisión del Tribunal de Cuentas invalida el contrato para la ejecución del tramo portugués más largo del proyectado ferrocarril entre Lisboa y Madrid, que iba a unir, con unos 150 kilómetros de longitud, Poceirao, en las afueras de la capital, y Caia, en la frontera lusa con Badajoz.
La ejecución de la obra, valorada en unos 1.400 millones de euros, fue adjudicada por el anterior Gobierno socialista de Portugal al consorcio Elos, encabezado por dos grandes empresas lusas, la constructora Soares de Acosta y la concesionaria de autopistas Brisa.
Portavoces de Soares da Acosta han declarado este miércoles a los medios lusos que estudian recurrir el dictamen y pedir compensaciones por los 264 millones de euros que ya han gastado en el proyecto.
El Tribunal de Cuentas, que empezó a analizar el contrato hace casi dos años, justifica su rechazo por incumplimientos detectados en el documento, falta de información del marco presupuestario y violación de la normativa financiera. Además, cuestiona la calificación de la propuesta de Elos y considera que debió haber sido excluida por contener aspectos "no aceptables y no negociables".
El contrato fue firmado en 2010 por el Gobierno de José Sócrates, que defendió el proyecto ferroviario frente a las críticas del Partido Social Demócrata (PSD centroderecha), entonces en la oposición.
Cuando el líder del PSD, Pedro Passos Coelho, ganó las elecciones anticipadas de mayo de 2011, cumplió de inmediato su promesa electoral de suspender el proyecto de alta velocidad, que contaba con fondos europeos cuyo destino final aún no está claro.
Desde entonces, el Gobierno portugués y el español han abordado el futuro de las conexiones férreas entre los dos países en varias reuniones y han acordado colaborar en proyectos ferroviarios que faciliten el transporte de mercancías hacia el norte de Europa.
Los portugueses como siempre, con ese terror paripatético hacia España, cuando, además, esa linea era en gran parte pagada por la UE. Uno de sus ingresos principales es el turismo español, y la alta velocidad lo potenciaría. En cuanto a España, idem. de idem., gran parte del costo de nuestras líneas de alta velocidad ha sido pagado por la UE, y ha significado desarrollo de nuestra industrias, tales como la fabricación de ferrocarriles y de creación de infraestructuras ferroviarias, de lo que somos punteros a nivel mundial. Fabricamos ferrocarriles para Estados Unidos y gran número de países, y seguramente los fabriquemos en breve para Rusia, así mismo, hacemos, y vamos a hacer, infraestructuras ferroviarias en todo el mundo. Pero ya sabemos, en España nos gusta lo cutre y el lamparón, y preferimos la tartana y la navaja, el chorizo y el trozo pan en la faja (y las uñas mugrientas, por supuesto).
Se equivocan los portugueses. Pero, allá ellos. Y para los que niegan el AVE, deberían saber que de vacío nada y ambientalmente es infinitamente mejor que el avión y más competitivo. En España teníamos una red ferroviaria de pena, en comparación con los demás paises europeos. Había que renovarla y puestos a ello, mucho mejor hacerlo bien y pensando en el futuro. Pero tampoco es necesario llevar el AVE a cada capital de provincia o a cada pueblo.
El AVE no da ningún beneficio por ser muy caro el viaje. Viaja poca gente y eso supone unas pérdidas inimaginables. Si, al menos, hubieran abaratado el precio de cada billete, podría, creo, autopagarse. Las pérdidas... ¿quién las paga? La respuesta la conocemos todos...
Es una buena noticia para España. La conexión ferroviaria con Portugal causaría perjuicios a los puertos españoles, principalmente los gallegos
Pues nada, que paguen una indemnización por el perjuicio ocasionado a España, no sólo económico, sino medioambiental. Es hora de reclamar !!!