La cita de este martes del Tesoro con los inversores venía marcada por un nuevo aumento de las tensiones en los mercados de deuda por los crecientes temores en torno a la situación de Grecia, y este contexto ha pasado factura en la emisión: los inversores exigen, y consiguen, más rentabilidad.
La buena noticia es que el Tesoro ha conseguido colocar la cantidad que quería (como es habitual, por otra parte): se había fijado como máximo 4.500 millones, y los inversores se han llevado finalmente 4.457 millones. Además, también como es habitual, la demanda ha superado con mucho a la oferta: en este caso, se pedían letras por valor de más de 12.350 millones.
Pero esas tensiones crecientes se han traducido en la necesidad de ofrecer más rentabilidad que en la anterior subasta, que se celebró el 16 de agosto. Entonces, las letras a 12 meses se colocaron a un interés marginal del 3,4%, mientras que esta vez ha sido al 3,64%; mientras, las letras a 18 meses se colocaron hace un mes al 3,65%, y en esta última subasta al 3,9%.