Los jefes de Estado y de Gobierno del G-20 han acordado dar vía libre a los incentivos públicos para hacer frente a la crisis económica y financiera. La reunión celebrada ayer en Washington se ha cerrado con la decisión de que las principales potencias del mundo deberán trabajar duro para reanimar la economía. El G-20 debatió sobre el papel que deberán asumir el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en el futuro y lanzó un mensaje contra el proteccionismo y a favor de la liberalización comercial.