El gobierno madrileño de Esperanza Aguirre y el cardenal Rouco Varela han firmado un convenio para la asistencia religiosa en los hospitales que les permitirá participar de las decisiones sobre los cuidados paliativos en enfermos terminales. El consejero de Sanidad, Juan José Güemes, arremete contra la SER, pero reconoce que los curas participan en los comités, aunque asegura que no deciden.
En el convenio al que ha tenido acceso la Cadena SER se contempla una cláusula en la que se establece que el Servicio de Asistencia Religiosa Católica va a formar parte del comité de ética y del comité interdisciplinar de cuidados paliativos. Comités que se encargan de decisiones tan trascendentales como dar o no sedación terminal a un enfermo, practicar un aborto a una mujer denunciada que no denunció o decidir si se reanima o no a un bebé con malformaciones en la unidad de neonatología.
Así que los capellanes, además de visitar a los enfermos y oficiar misa intervendrán en cuestiones morales que afectan a los pacientes. El acuerdo fue firmado el pasado 2 de enero por el consejero de Sanidad Juan José Güemes y el obispo auxiliar de Madrid Fidel Herráez Vegas.
Sin embargo, Güemes ha arremetido hoy contra la SER y ha dicho que "es falso que los capellanes de los hospitales intervengan en ninguna decisión clínica del hospital y tampoco en los cuidados paliativos". También ha dicho que "es falso que sea una novedad la presencia de los capellanes en los centros sanitarios".
Las primeras reacciones
El presidente del Comité ético del hospital de Getafe, Miguel Casares, ha explicado en Hoy por Hoy, que la función de estos organismos es la de "garantizar los derechos de los pacientes" y que el compromiso está centrado en este tema, donde médicos, enfermeros y enfermeras y expertos en bioética "asesoran a la dirección de un hospital para analizar los pasos a tomar".
Casares ha cuestionado que se quieran imponer argumentos religiosos, ya que el Comité está basado en la ética, igualdad y justicia. Se trata de analizar lo mejor para el paciente y evitar el daño para su familia. "Nunca se discute con ideas preconcebidas" ha asegurado el experto.
Un oyente de Barcelona ha contado su vivencia personal en los micrófonos de la SER. Cuando Adolfo vivió el fallecimiento de su madre, en Madrid se estaba viviendo la polémica del Severo Ochoa. "Siento que la religión se mezcle con el sufrimiento, pero no tienen por qué, tienen que respetar la voluntad del paciente" ha explicado Adolfo en Hoy por Hoy.
Recordó que su madre era católica practicante, pero cuando se le detectó el cáncer y la situación se volvió irreversible, ella prefería no sufrir. "Si estamos en un país laico, se debe respetar la decisión del paciente", ha asegurado un hombre que también ha perdido a su hermana. "Hoy empezamos por aquí, y mañana será la falda larga, luego los homosexuales" ha concluido Adolfo.
Tancredo, por mucho que escribas en mayusculas, que significa en internet, dar gritos, pienso que el unico rodillo existente que quiere quitar las libertades conseguidas es el tuyo y de los que piensan como tu
lo que yo he pasado con mi madre se lo daba al guemes a la esperanza al rouco y a toda su familia pero quien esos capullos para decidir por nosotros que sigan ganando dinero como lo hacen y nos dejen en paz es que no tienen bastante
Los curas a las iglesias y que les cuenten a los suyos sus rollos. No hay nada más horrible que ver sufrir a alguien que quieres para morir "a pelo". Yo lo viví con mi madre. Se lo deseo a la Esperancita
Supongo que en correspondencia, en los cónclaves para elegir papa van a participar médicos, ¿no?
Los tratamientos paliativos de todos los hospitales no deben estar en manos de la iglesia en ningún caso, los comités son para facultativos y familia.Las últimas declaraciones de los obispos en este sentido han sido lamentables al comentar nada menos que la muerte de Jesucrirsto en la cruz, con una persona de hoy, después de que el mundo y la cultura de los pueblos no es la misma, y el peso en el tratamiento debe ser mucho más técnico que religioso, ya es bastante penoso el trámite final de una persona como para complicarlo más todavia con cruces etc.