Veinte vocales y un presidente elegido por ellos. Este es órgano de Gobierno de los jueces con un mandato legal de cinco años. El actual tiene en su debe el récord de superar en funciones a cualquier otro. La ley dice que el consejo saliente continuará así hasta la toma de posesión del nuevo, pero no delimita este tiempo. En el último año, la negociación ha sido un tira y afloja con este calendario y estas declaraciones:
Se celebra la primera reunión para intentar renovar el Consejo. Sobre ella planea una reflexión del nuevo ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo. Ese matiz entre legitimidad y legalidad fue a lo que se agarraron unos y otros para mantener la bronca.
Era la fecha fijada para cerrar un acuerdo, que finalmente fue imposible, a pesar de que el ministro de Justicia dijo que el Gobierno haría una oferta al PP que no podría rechazar.
Se retoma el curso y el negociador del PSOE, Diego López Garrido, da por frustradas las negociaciones. Se habla incluso de un plante en la apertura del año judicial que, finalmente, termina descafeinado. En este acto, ante el Rey habla en presidente del Supremo y del Poder Judicial, Francisco José Hernando. A partir de ahí, mínimos acercamientos, reuniones con las asociaciones judiciales en busca de nuevas opiniones y poco más.
Se produce la tercera reunión y se fija una nueva, pero dos días antes el PP se agarra a unas declaraciones de Bermejo para romper definitivamente. Fue Zaplana el encargado de ponerle voz.
Aunque esto es el pasado, el dibujo del futuro se perfila muy parecido.