El expresidente del Gobierno guarda silencio. No tiene ningún acto en España hasta el 24 de octubre, cuando FAES entrega su premio a Mario Vargas Llosa. Para entonces se conocerá el resultado de las elecciones vascas y gallegas y Rajoy puede verse en una difícil encrucijada.
José María Aznar, durante una conferencia / EFE- (EFE)
Hay un sector del Partido Popular que espera con impaciencia que José María Aznar se pronuncie sobre el caso Bolinaga. Los que como Jaime Mayor Oreja o Esperanza Aguirre creen que la excarcelación del etarra ha sido un error y que corresponde a una decisión política que el Gobierno de Mariano Rajoy podría haber evitado, están convencidos de que su expresidente no comparte la decisión del Ministerio del Interior.
De hecho, aunque son muy pocos los que hablan directamente con Aznar, en el partido hay quien cuenta que al presidente de honor del PP no le ha gustado lo ocurrido.
La relación entre Rajoy y Aznar siempre ha sido complicada. En la última reunión del campus FAES se les pudo ver más relajados que en otras ocasiones. Desde que su sucesor llegó a la Moncloa, Aznar relajó sus críticas y parece haberle concedido una tregua, sobre todo en materia económica.
Lo que no comprenden algunos dentro de la formación conservadora es que este armisticio se extienda también a la política antiterrorista. Más cuando él fue precisamente una víctima del terrorismo y siempre las ha respaldado. Muchos le consideran un referente y tienen sus esperanzas puestas en él.
Pero Aznar guarda, por el momento, silencio. Para este mes tiene una agenda internacional muy apretada. Y no tiene ningún acto en España hasta el 24 de octubre, fecha en la que la macrofundación ideológica entrega su premio a Mario Vargas Llosa.
Para entonces todo puede haberse enfriado ya. O puede que su aparición se produzca en medio de un escenario todavía más complicado, en función de los resultados de las elecciones vascas y gallegas. Si Feijóo pierde, la contestación interna puede aumentar y Rajoy puede encontrarse con una revolución en sus propias filas.
Los colaboradores del jefe del Ejecutivo dicen que él no está pendiente de los líos de partido porque está concentrado en la crisis y el cumplir el objetivo de déficit.
Un diputado del PP que conoce bien a Aznar cree que no se va a sumar al coro de voces discrepantes, a riesgo de decepcionar a los suyos, por prudencia y responsabilidad. Algunos dirigentes consideran que sería contraproducente hacerlo en estos momentos, con la crisis que está atravesando España.
Dicen que si él habla se abriría una grieta importante en las filas conservadoras. Sería una desautorización en toda regla a la persona que designó para el cargo. Pero todo puede depender de cómo vayan fluyendo los acontecimientos.
Desde el equipo de Rajoy recuerdan que, en cualquier caso, Aznar no le puede reprochar nada. En su día, él se refería al Movimiento Vasco de Liberación para hablar de ETA. Y destacan los pasos que dio en la tregua de 1998. Los afines al ex presidente le defienden diciendo, como Mayor Oreja ha resaltado, que eran circunstancias muy distintas.
Si este hombre se huibiera quedado mudo habría reventado. No sabe estarse callado, con lo mucho que tiene que arrepentirse de cuanto hizo en su tiempo. Sinceramente le odio.
YA SALIO DEL ARMARIO EL PPERSONAJE MAS NEFASTO Y MAS MALO DE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA,ANDA VETE GUAPITO DE CARA,METETE EN LA CABERNA A FUMAR Y A BEBER VINO Y DEJA A LOS ESPAÑOLES QUE LLEVEN EL PAIS ADELANTE,INDESEABLE QUE NO TE QUEREMOOS NI VER,QUE LE HICISTES MUCHO DAÑO MA ESPAÑA,CON TUS GUERRILLAS IMAGINARIAS.CANALLA.FACHA.ULTRA.
pues sales a la calle con rouco y demas fachas a protestar con una pancarta delante, como hacias con zapatero so mamarracho.
pues que se j0da
Que le pregunten que hubiera hecho su abuelo Imanol antes y después de cambiar de chaqueta. Seguramente igual que él antes y después de transformar ETA en Frente de Liberación del Pueblo Vasco. No tiene ni memoria ni vergüenza.