CRISIS EN EL CGPJ
El pleno extraordinario del Consejo General del Poder Judicial ha concluido con un acuerdo histórico. Todos sus miembros han aprobado por unanimidad un documento en el que exponen "la pérdida de confianza" que habían depositado en el Presidente de la Institución. Carlos Dívar dejará el cargo la próxima semana gracias al "pacto de caballeros" alcanzado en el pleno para que pueda estar presente en los actos del bicentenario del Tribunal Supremo.
Carlos Dívar tiene las horas contadas para convertirse en el primer presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial que es obligado a dimitir en Democracia. El pleno extraordinario celebrado este sábado ha aprobado por unanimidad una declaración en la que hacen constar "la pérdida de confianza que habían depositado en él", después de que se conociera que cargó a las arcas públicas 28.000 euros en 32 viajes sobre los que se proyectan dudas acerca de su carácter oficial.
Durante la sesión, Dívar ha reconocido que la situación es "insostenible" y ha añadido que "está bastante claro lo que quiero decir y la próxima semana anunciaré una postura rotunda y contundente". Todos los vocales han interpretado estas palabras en el sentido de que el Presidente dimitirá después de asistir el lunes a los actos del bicentenario del Tribunal Supremo. Se ha impuesto la vía de los vocales que apostaban por una salida digna de Dívar.
El primer vocal que denunció los gastos de Carlos Dívar en esos 32 viajes ha estado en la Cadena SER. José Manuel Gómez Benítez valora "positivamente" que este acuerdo se haya adoptado por unanimidad y ha añadido que el Presidente "sabe que tiene que dimitir la semana que viene y lo hará".
El Ministerio de Justicia muestra su "respeto a la decisión tomada, a la institución y a la separación de poderes". "El Ministerio también valora la responsabilidad de los miembros del Consejo General del Poder Judicial al optar por la estabilidad de la institución en este momento".
Le han permitido que permanezca una semana más en el cargo, solamente, para que desde su ya patética posición pueda hacerse una foto con el rey en la celebración del los doscientos años del tribunal supremo. Una celebración institucional, que parece más un funeral por nuestras instituciones, que una fiesta, visto el lamentable estado en que las ha ejado la lamentable y ruinosa gestión de estas personas.
¡Que dimita ya!, pero antes devuelva Ud a todos los españoles el dinero que impropiamente ha gastado de todos nuestros impuestos.Por personas como Ud, muchas que hay y han habido en este pais, nos vemos abocados a estar como estamos.
No queremos que dimita, queremos que le echen y que vaya a la cárcel.
¿Recordais una de las causas por la que quisieron condenar a Garzón? temas económicos, mil veces desmentidos y nunca probados, e inexistentes. ¡Qué valientes con los más débiles y que cobardes y rastreros y lameculos con los de arriba! Para vomitar, menudo Poder Judicial, panda de chorizos! ¡Dívar a la cárcel!
La dimisión de este individuo confirma que Espana es un "pais de pandereta", más que nunca. En un pais "normal" a este tipo de personajes se les cesaría, se les inhabilitaría de por vida para la función pública y se les aplicaría una sanción ejemplar. Pero ésto es Espana... y, así, no tardaremos en ver al indigno elemento ocupando un cargo de consejero, asesor, vocal o "loquesea" en qualquier estamento del Estado (como mínimo en qualquier empresa de la clientela). Y todavía hay desinformados que no entienden a quienes deseamos la independencia de semejante despropósito de pais.