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El Congreso de los Diputados ha rechazado hoy la eliminación de símbolos religiosos como el crucifijo o la Biblia de los actos de toma de posesión de los cargos públicos. La oposición declarada de los grupos mayoritarios, PSOE y PP, ha impedido la aprobación de la iniciativa, registrada por IU e ICV.
El diputado de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha defendido su propuesta como un paso adelante en la creación de un "protocolo de aconfesionalidad" acorde con el carácter aconfesional del Estado, proclamado en la Constitución. Sólo el BNG ha expresado su apoyo a la medida y sólo el PNV ha presentado una enmienda con el fin, no ya de suprimir el crucifijo o la Biblia en las tomas de posesión, sino de eliminar este tipo de ceremonias.
El diputado nacionalista vasco Aitor Esteban ha considerado dichos actos "anacrónicos", carentes de sentido y "superfluos", toda vez que si un cargo público incurre en un caso de corrupción, "nadie le reprocha incumplir" el acatamiento de la Constitución propio de tales ceremonias, sino haber infringido la ley. "¿En qué queda entonces ese acto?", se ha preguntado Esteban para responder acto seguido: "La foto de La Zarzuela -donde se producen las tomas de posesión-, es una foto vacía de contenido, en algunos casos con desfiles militares, con la que parece que estamos ante unos actos de salsa rosa antes que actos jurídicos".
El grupo de CiU, representado en el debate por Jordi Xuclá, se ha mostrado opuesto a la iniciativa, al igual que el PP, cuyo diputado Eugenio Nasarre ha manifestado que el Real Decreto que regula los protocolos de los actos de toma de posesión "no necesita modificación".
Al tiempo que ha tildado de "extravagante" la enmienda del PNV, Nasarre ha destacado que todos los presidentes de la democracia, al margen de sus creencias o ideologías, han jurado o prometido la Constitución ante el crucifijo y la Biblia con "naturalidad". Ha asegurado que "España no es un ente abstracto", más bien "una realidad fraguada en el seno de una civilización con raíces judeo-cristianas", y por ello, suprimir la Biblia o el crucifijo supone "excluir los símbolos que profesan la mayoría de los españoles". Con todo, el diputado popular ha criticado que el Congreso se dedique a debatir en el comienzo de la legislatura, y ante "los desafíos del país", cuestiones como la supresión de los símbolos religiosos.
También en contra de la iniciativa de IU y de ICV se ha expresado el secretario general del Grupo Socialista, Ramón Jáuregui. Tras señalar que no es necesario modificar el protocolo, Jáuregui se ha centrado en destacar que "no hay ninguna referencia a una señal o a un símbolo religioso" en el decreto que regula estas ceremonias. Al igual que hizo horas antes el portavoz socialista, José Antonio Alonso, Jáuregui ha rechazado que el PSOE promueva hacer leyes que "obliguen" a quitar los símbolos religiosos de las ceremonias de toma de posesión. Ha abogado por "no producir tensiones o rupturas innecesarias", ya que no hacen falta leyes "prohibicionistas", y por dejar que la laicidad avance al ritmo que establece la "convicción colectiva".
Sobran los simbolos religiosos de cualquier natura en la politica del siglo XXI, pero desafortunadamente, la iglesia catolica, machacó tantos lustros, que hasta los socialistas le tienen respeto. Que lastima de humanidad, que nos creemos mentiras y hasta nos manipulan la verdad. Jose
El psoe no es más light porque sino sería el pp. Que falta de ímpetu, que sosez de fuerza política.
Pero¿ que le pasa al psoe con la iglesia?, ¿ de qué tienen miedo?.Maria Emilia
Lo que os pasa a los votantes del Psoe defraudados, es que os tienen muy mal acostumbrados con tanta propaganda anticlerical y progre, para movilizaros, y luego claro, cuando se trata de una gilipollez como esta no se lo toman en serio (los politicos), y vosotros, que os han estado radicalizando durante mucho tiempo, os quedais con 3 palmos de narices... eso pasa por discutir pamplinas en vez de preocuparse por lo que de verdad nos importa a los españoles. HE DICHO.
Una oportunidad perdida para empezar a poner las cosas en su sitio.Hubiera sido un signo de normalidad democrática acabar con la simbología religiosa en los actos públicos. Cuando menos se podría haber aprobado una enmienda que reconociera en las tomas de posesión el derecho personal de cada uno a elegir el símbolo, civil y/o religioso, que desee, que a su vez lleva ímplícito el retirar aquél o aquellos que se deseen. En este sentido, el PSOE debería haber tratado de llegar a algún acuerdo con las demás fuerzas políticas y afirmar el principio de laicidad del Estado, no imponiendo a nadie la presencia de símbolos religiosos, lo que no empece para respetar la libertad individual de cada uno.
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