El embajador de Ecuador en España ha presentado un recurso al archivo de la causa en el que la juez libra de cualquier responsabilidad al maquinista del tren Alaris que atropelló a los pasajeros. El auto recoge que hizo sonar el claxón y activó el freno de emergencia al ver la invasión de las vías. A pesar de su rápida actuación, el tren tardó 39 segundos en poder detenerse completamente. También llevaba las luces encendidas y circulaba a 139 km/h, por debajo de la velocidad máxima permitida
A partir de las declaraciones de varios testigos, la juez concluye que el paso subterráneo de la estación de Castelldefels estaba plenamente habilitado, iluminado y señalizado y que la única causa de la muerte de los 12 pasajeros se debió a una actuación imprudente y temeraria de las propias víctimas porque cruzaron por el medio de las vías. Un testigo manifestó que nada más arrancar el cercanías en el que habían llegado a Castelldefels, la gente estaba deseosa de que el tren se marchara para cruzar las vías.
Además, los testigos explicaron a la polícia que el tren llevaba las luces encendidas y que hizo sonar el claxón al ver la invasión de las vías. Por todo ello, archiva la causa al considerar que no hay delito.
lo unico que quieren es sacar tajada como siempre, me gustaria saber quien se hizo cargo de las repatriaciones, yo ya estoy cansada de la gente de sudamerica, nos han tomado por tontos
Tranquilos, el señor embajador seguramente nos explicará en su recurso, con todo lujo de detalles, las medidas que se aplican en su pais para que no ocurran este tipo de sucesos, y nos hara entender perfectamente que si nosotros tambien las hubieramos puesto en funcionamiento nada de esto hubiese ocurrido
Seguro que buscan un pisito y una paguita de por vida. También que puedan venir sus hermanos, padres, abuelos y tíos.
Este caso es una ilustración de lo que Rafael Sánchez Ferlosio ha llamado "el victimato", esa cultura según la cual no puede ocurrir nada, aunque sea un terremoto o una erupción volcánica, que no tenga un culpable externo al que señalar con el "índice de las víctimas", hipertrofiado y tembloroso de cólera, y al que sacar los cuartos una y otra vez. Claro que no se les ha ocurrido a ellos solos: han tenido excelentes adiestradores en el abundantísimo apostolado seglar de nuestras ONG, que viven de cultivar la indignación profesional.
Lo de este tío es lo mismo que ahora sueltan los que se han salvado en Méjico, lo de la barca que zozobró en un río muy crecido por las lluvias: ahora echan la culpa al barquero, que les dijo que subiesen... Vamos a ver, si hay peligro, por muchos dimes y diretes, no hay que seguir más que el consejo de nuestra conciencia. Si cometemos una imprudencia, sólo nosotros somos los responsables de lo que nos ocurra.