Análisis
Grave, irónico, dramático. Con su cabello blanco y su rostro de abuelo amable. Ora exhibiendo su dedo índice como acusador de los acusadores, ora juntando las manos beatíficamente mientras se dirigía a ellos como mis distinguidos, mis apreciados, mis respetados colegas. Modulando su registro de voz desde el tono coloquial a poco menos que el grito justiciero. Apasionado, en suma.
El abogado Baena Bocanegra, letrado defensor de Baltasar Garzón, confirmó a lo largo de su informe que es un actor de la vieja y gran escuela, desde hace años en fase de extinción, que sabe que un juicio oral tiene mucho de representación teatral.
No es este espacio el indicado para opinar sobre si Baena Bocanegra convenció al tribunal. Sí lo es para afirmar que tras el informe aséptico, sin matices, sin dramatización, de los tres abogados acusadores la hora y media de Baena Bocanegra fue un excelente monólogo que reivindicó la relación de la abogacía con el teatro.
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Gracias Sr. Martí por sus comentarios, son una bocanada de aire fresco entre la medicridad del periodismo, como seguidor de los grandes, Haro Tegglen, Joaquin Vidal, Llamas, Gabilondo, etc. Reconforta leerle y escucharle, lastima que vayan quedando cada vez menos. En cuanto al juicio, en lo que se refiere a la acusación, una farsa fascistoide desde el primer minuto.
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