Un senegalés de 29 años trataba de llegar a nado a las costas de Ceuta el pasado mes de noviembre junto a tres compañeros. Una embarcación de la Guardia Civil los interceptó y volvió con ellos a la costa marroquí, donde les arrojaron al mar. Tras esto, pincharon sus chalecos salvavidas. Lo que no sabían los agentes es que uno de ellos no sabía nadar y falleció ahogado. Ahora, tres meses después de lo ocurrido, la Fiscalía General del Estado ha ordenado que se esclarezca el que puede ser un presunto delito de homicidio por imprudencia de estos tres agentes.
La denuncia la presentó la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y su letrado, Alberto Revuelta, ha señalado que los hechos presentan otras irregularidades, ya que lo correcto hubiese sido detenerlos en España y tramitar el expediente de expulsión.
El inmigrante "comenzó a pedir auxilio diciendo que no sabía nadar, lo que, en principio, tomaron a broma los agentes, que procedieron a reírse de la situación", según el escrito del Fiscal General del Estado dirigido a la Fiscalía de Cádiz y Ceuta, en el que ordena investigar los hechos por su "posible trascendencia penal". Dicho escrito precisa que finalmente los agentes se percataron de la realidad y un guardia civil se tiró al agua para sacar al inmigrante y tratar de reanimarle, pero fue demasiado tarde.
Después de los hechos
La CEAR denunció que cuando los inmigrantes llegaron a la costa marroquí de Ben Youness, la guardia de ese país se negó a aceptar al que presentaba "signos claros de agonía", por lo que la Guardia Civil llamó a una ambulancia de Ceuta, que tardó casi una hora en llegar, y dos camilleros recogieron al hombre cruzando por la cancela fronteriza, en lugar de hacerlo por la frontera oficial.
El fallecido fue enterrado en el cementerio de Santa Catalina de Ceuta como no identificado, si bien las gestiones de la CEAR determinaron que se trataba de Laucling Sonko, de 29 años, nacido en Samboulandian (Senegal), que tenía una hermana, un cuñado y un primo con residencia legal en Vicar (Almería).
A través de ellos, la CEAR se puso en contacto con los padres del inmigrante y les entregaron sus efectos personales.
Los otros tres inmigrantes eran un hombre de Costa de Marfil y un hombre camerunes, que sufrieron hipotermia, magulladuras y heridas como consecuencia de la presunta acción de los guardias civiles.
En su comunicación, el Fiscal General pide a la Fiscalía de Cádiz y Ceuta que averigüe si existen otras diligencias abiertas relacionadas con estos hechos y que le informe de los progresos en la investigación.