Gabriela Bravo, fiscal y portavoz del CGPJ, ha defendido la labor del sistema judicial español ante las críticas de la sociedad y los medios de comunicación. Sin embargo, Bravo ha evitado comentar los casos de corrupción política y la decisión de apartar al juez Garzón.
El eterno problema de la lentitud de la justicia
"Es una característica que parece que forma ya parte del propio sistema", ha ironizado Gabriela Bravo. La portavoz del CGPJ ha reconocido que "los procedicimientos en el marco penal y civil tienen unos plazos y deben resolverse dentro de un marco razonable, aunque actualmente no lo están haciendo". Bravo ha querido hacer un guiño al Gobierno y a los partidos políticos al afirmar que "a pesar de las mejoras por la modernización y las inversiones, se sigue arrastrando unas deficiencias estructurales que impiden dar respuesta en un tiempo razonable"
La mala imagen del Poder Judicial
"Nos preocupa mucho el impacto social que tiene el trabajo del día a día de los jueces de este país". Gabriela Bravo asegura que "los magistrados realizan un gran esfuerzo superando deficiencias como la falta de funcionarios" y, por esta razón, insta a los políticos a emprender "la reforma profunda que necesita la justicia".
Arranque del nuevo curso judicial
Gloria Bravo también ha analizado la apertura del Año Judicial, que hoy ha presidido el Rey con la presencia de Carlos Dívar y Cándido Conde-Pumpido. "Ha habido demasiado ruido mediático con el 'caso Garzón' y los ataques han superado la crítica a una resolución difícil". La portavoz del CGPJ ha dejado un recado a los medios al asegurar que "el ataque sistemático al Tribunal Supremo ha ido más allá del derecho a la libertad de expresión".
Finalmente, ha concluido que "la justicia española ha dado muestras suficientes de ser un pilar básico y de aportar seguridad jurídica, por lo que no se debe cuestionar su actividad sino confiar en ella",
14: Un gran argumento, pero lamento disentir: no son los jueces los que deben elegir el modelo de reforma que prefieran. No deben "ser ellos" los responsables de "las reformas de la justicia que prefieran" sinó de su aplicación. Deben existir en esa reforma unas limitaciones a esa parcialidad e incongruencia que se dá entre sentencias. Y esas limitaciones, están en las Leyes de nuestro país. Lo necesario, son mecanismos que las hagan respetar. Pues el poder judicial, como los otros poderes, "tienen que estar sometidos" al imperio de la Ley.
Sí, José María, como el queso, lonchas y... agujeros.
La justicia, los jueces, lo único que necesitan es ser honrados y aplicar la misma vara de medir a todos los ciudadanos, sean de la realigión, de las ideas políticas que sean; lo mismo a los ricos que a los pobres. El origen de la persona no debe ser tenida en cuenta. Ahora los jueces se guian por la religión, las ideas, el origen, la estirpe, etc. de los ciudadanos.
Estoy de acuerdo contigo, nº 1. Mientras en este país se siga apartando a jueces de la judicatura y no relevando a aquellos cuyo mandato ha caducado, para obtener un veredicto a medida, esto no es democracia ni nada que se le parezca, por mucho que alardeen algunos de la ejemplaridad de la juasticia en este país. Acabamos de probar esa medicina con Garzón, con Gürtel y con el Estatuto de Cataluña.
A mí me gusta esta señora en las intervenciones que hace. Creo que los jueces son los primeros que deben participar en el modelo de reforma de justicia que prefieren y la mejor forma de hacerlo, a ser posible, es confiando plenamente en ella por parte de quien debe administrarla. Es grave que hoy por hoy no exista consenso en torno a un modelo judicial integrado, justo y que colme las aspiraciones de los diferentes colectivos, y en este aspecto, como en otros, la unidad y eficacia del propio sistema pasa por reforzar los órganos de control y gobierno de la justicia a través de por ejemplo el Consejo General del Poder Judicial.Además de establecer reformas en la práctica legislativa se hace necesario un órgano de gobierno cada vez más fuerte y mejor estructurado que cuente con la suficiente autonomía e independencia en la gestión y sea capaz de trasladar criterios uniformes que permita obtener una administración de justicia más compacta, homógenea y participativa.Esto es una opinión. El que Gabriela Bravo ha significado un ejemplo de modernismo dentro de la administración de justicia para quienes "todavía creen en ella" un permanente motivo de ilusión y de esperanza.