La banda anarquista Comando Mateo Morral se ha atribuido la colocación del paquete de explosivos que fue encontrado este jueves es un confesionario de la Catedral de la Almudena, en Madrid.
El grupo organizado conocido como Comando Mateo Morral, de ideología anarquista, se ha atribuido oficialmente la autoría de la colocación del explosivo en la catedral de La Almudena de Madrid.
Así lo han publicado en una página web, en la que afirman que su intención era la de volar el templo. La policía considera creíble esta versión.
Uno de los vigilantes privados del templo detectó una bolsa sospechosa al lado de uno de los confesionarios de la catedral y comprobó que el interior de esa bolsa había un paquete sospechoso. Se trataba de una bomba casera compuesta por 1,2 kilos de pólvora. Además, tenía un kilo de clavos a modo de reforzante, una bombona camping gas, de los habituales en acampadas, y un reloj despertador que actuaba como detonante.
Cuando las calles estàn que arden y la movilizaciòn se extiende y radicaliza (es decir, los movilizados son cada vez màs exigentes en sus demandas) e instituciones como el gobierno y la monarquìa se deterioran a pasos agigantados surge por generaciòn espontànea un grupo violento anarquista que protagoniza un acto que parece un chiste lamentable y con el que los aparatos de seguridad del Estado seguramente tendràn la excusa perfecta para agudizar y generalizar la represiòn contra quienes estèn dispuestos a participar en las movilizaciones. Que casualidad. Todo parece de manual.
El fuego purificaba las almas, en manos del brazo secular, allá por los siglos XIV, XV y XVI, en las profundidades de las secretas. A partir de ahí y fuera de las calderas, chimeneas y demás cachibaches, es un problema, un grave problema, especialmente si ahora, como antaño, el fuego está en manos de dogmáticos e iluminados. Insisto, es una pena.
Mi máxima repulsa y condena a este atentado contra la Iglesia. Ahora que actúe la justicia.
de seguir esto asi...lamentablemente,se veran cosas peores..
El valiente comando no se atreve con otros recintos religiosos. Hay quien enciende la mecha para que otros prendan el fuego.