El empresario asesinado hoy por ETA en Azpeitia, Ignacio Uria Mendizabal, estaba casado y tenía cinco hijos, tres varones y dos mujeres, algunos de los cuales se desplazaron al lugar del atentado nada más tener noticia del tiroteo, según han manifestado algunos amigos de la familia.
La víctima iba a cumplir el 4 de enero 71 años y tenía un carácter afable y divertido, por lo que mantenía una relación cercana y fluida con los vecinos del municipio guipuzcoano.
El propietario de Altuna y Uria ha sido la octava víctima asesinada por la banda terrorista ETA desde que la organización atentara en plena tregua en la T-4 del aeropuerto de Madrid-Barajas y la cuarta en lo que va de año. En el momento del tiroteo, Uria no llevaba escolta y hacía cinco minutos que acababa de salir de su domicilio en Azpeitia (Guipúzcoa).