El alcalde de Laza (Orense), José Ángel García Morais, ha asegurado que "todo apunta" a que el incendio, el mayor registrado este verano en Galicia, "es intencionado" y ha estimado que las hectáreas quemadas, "todo el macizo central", podrían alcanzar las 1.100.
Al parecer el fuego se inició en dos focos diferenciados, por lo que, según el alcalde de Laza, "aparentemente es intencionado".
A lo largo de la noche del martes, y gracias a la bajada de las temperaturas y a la lluvia, ha disminuido "la intensidad de las llamas" y la "virulencia" del fuego, según el alcalde, por lo que se prevé que pueda ser controlado "a lo largo" del miércoles, "sobre todo teniendo en cuenta los muchos medios aéreos que se incorporarán a las labores".
Además, el edil de Laza ha indicado que durante la noche las llamas han avanzado "muy poquito", ya que ha bajado "la intensidad del aire" y existe un mayor grado de humedad en la zona. "En las dos zonas con peligro, el Parque Natural de O Invernadoiro y la reserva natural, no entró el fuego", ha señalado García Morais, que, sin embargo, ha asegurado que ha ardido "todo el macizo central", unas "1.100 hectáreas" de monte raso.
Riqueza cinegética
Entre las consecuencias de este incendio, que se inició el domingo, el alcalde de Laza ha resaltado que afectará "temporalmente" a la "riqueza cinegética" de la zona, aunque el hecho de que no haya quemado "masa arbórea" hará "más sencilla" la recuperación.
"Evidentemente, va a afectar a la zona temporalmente, también a nivel paisajístico, pero al no arder árboles, a la llegada de la primavera es posible que esté regenerado", ha sentenciado
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El incendio de Laza comienza en Camba y tras 24 horas tan solo habían ardido unas decenas de hectáreas. Es la negligencia de la Xunta la que permite que el incendio se extienda en la Sierra de Quiexa y destruya durante los días siguientes una de las zonas mejor conservadas de Galicia. El impacto sobre la biodiversidad, especielmente sobre algunas especies amenazadas (aguila real, desmán, charrela), ha sido terrible. La responsabilidad hay que atribuirsela a los pirómanos, pero también a una administración ineficaz y negligente.
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