El Nuncio Renzo Fratini ha presidido esta ceremonia en la catedral de la capital guipuzcoana, a la que asistieron el antecesor de Munilla, Juan María Uriarte, alrededor de 40 obispos y varios representantes institucionales como la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga, el alcalde de Zumarraga (Gipuzcoa), Mikel Serrano (PSE), y el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio.
El nuevo obispo se presentó como "pobre y humilde" ante los presentes y expresó su "deseo" y "disposición" de trabajar "de forma que todos juntos" sirvan a Cristo "sumando esfuerzos al proyecto pastoral diocesano de una Iglesia al servicio del Evangelio", en una catedral abarrotada de fieles que ya ocupaban todos los asientos del templo una hora y media antes de que comenzara la ceremonia.
Los asistentes dieron un aplauso de bienvenida de unos ocho minutos de duración antes de que Munilla tomara la palabra como obispo de la Diócesis donostiarra para manifestar su "sensación" de que las expectativas que podían tener muchos de los presentes en su recibimiento serían "muy superiores a lo que quepa esperar" de él. "Caminaremos juntos, creciendo en comunión entre nosotros, en plena apertura y obediencia a la orientaciones de nuestro querido papa, Benedicto XVI", avanzó Munilla.
El obispo hizo también referencia a la "presión que se genera en ciertos momentos" y al "factor mediático" que, desde su punto de vista, "contribuye fácilmente a construir castillos en el aire", a "engrandecer" a quienes, "lejos de ser supermanes, tan sólo son unos peregrinos más en el camino de la vida", y a "juzgar como demonios a quienes simplemente comparten nuestra misma condición pecadora".
Buena acogida
Munilla agradeció a los donostiarras su buena acogida, aunque señaló que le resultaba "un tanto desproporcionada" y que ha sido "sobredimensionada por las circunstancias". También agradeció "todo" lo recibido a la Iglesia, especialmente a la Diócesis de San Sebastián, en la que ejerció el ministerio sacerdotal, y a la de Palencia, de la que se despidió recientemente para ocupar su actual cargo en la capital guipuzcoana.
Renzo Fratini destacó por su parte el "acerbo espiritual católico" de la iglesia vasca y sus misioneros, saludó a Munilla y Uriarte, así como al obispo emérito José María Setién, antes de confiar al nuevo obispo la "ardua tarea de edificar la iglesia en San Sebastián".
Munilla no hizo ninguna referencia directa a la polémica suscitada por su nombramiento como obispo de San Sebastián pese a que alrededor del 70% de los sacerdotes guipuzcoanos publicaron un manifiesto en el que expresaban su malestar por esta elección.
A las Iglesias donostiarras solo concurren ancianos asistidos por curas viejos. Ojala este nuevo obispo atraiga a los jovenes y destierre el nacionalismo y la política de la Casa de de Dios.
Que bochorno para los guipuzcoanos que este tal Munilla presida su diocesis. Donostiarras, os la han colado bien!
Bienvenido un obispo conservador en San Sebastián en una diocesis donde dos de cada tres curas bendice el hostigamiento a quienes no rinden culto clerical a Ama Lur.
Necesitamos urgentemente que " estos señores " liquiden sus propiedades, joyas, dienero en efectivo y bancos y lo repartan lo antes posible entre los verdaderamente necesitados en España ; seguidamente y sin perder tiempo se pongan todos a trabajar para ayudar, que hay mucho por hacer. También sería muy conveniente y por el bien de todos que salieran a la luz todos los casos habidos y que hay en nuestro país parecidos a USA e Irlanda ; así la Justicia podría actuar.
Pobre dice el pobrecito...En fin, esa es la iglesia que tenemos en España. La más arcaica y estancada en el pasado de Europa. Con este tipo de declaraciones me perdieron a mi, a mi mujer y ahora a mi hija. En que mundo viven...en Pandora? Bueno, mejor allí no, que seguro que intentan convertirlos a todos allí si pudieran ir, je,je...