Medio centenar de afectados por el cierre de Air Comet se ha visto obligado a pasar la Nochebuena en el aeropuerto de Madrid-Barajas "sin muchas ganas de fiestas", pero con la esperanza de tener asiento en el avión que este viernes sale hacia Quito (Ecuador), y el sábado día 26 a Lima (Perú).
"Nos arruinaron las vacaciones, no hay ganas de fiesta", declara una mujer ecuatoriana procedente de Menorca, donde trabaja de empleada de limpieza, y que viaja con dos hijos, uno de dos años y otro de 14.
Algunos han declinado la oferta de hotel que se les ha brindado. Prefieren dormir recostados sobre sus maletas o sobre las cintas transportadoras antes que salir del aeropuerto, por el miedo a perder un avión en el que todavía no saben si tienen plaza.
Todos tienen su "pequeño drama" que contar: años sin ver a los hijos "que dejaron allá", algún familiar enfermo, un préstamo que hay que devolver... Los más jóvenes se muestran más combativos y no se dan por vencidos a pesar de que el Ministerio de Fomento ha anunciado que solo financiará los vuelos de aquellos que iban a viajar entre el 21 y el 26.
Y tienen prioridad los residentes habituales, los que tienen un problema grave familiar o por enfermedad y los que no tienen previsto regresar a España.