A las siete de la tarde comenzó en el Ayuntamiento de Arrasate-Mondragón (Guipúzcoa), gobernado por ANV, un decisivo pleno en el que se ha debatido la moción presentada por PSE y PNV que exige la dimisión de los ediles que no condenen la violencia. Era el paso previo para desalojar a ANV de la alcaldía, pero, finalmente, la moción no ha prosperado. Ezker Batua no ha apoyado la propuesta de PSE y PNV y la votación se ha saldado con ocho votos a favor y nueve en contra, mientras que el PP se abstuvo por calificarla de "light y oportunista".
Antes de iniciarse la sesión plenaria, alrededor de un centenar de simpatizantes abertzales se han concentrado en silencio en el exterior del Ayuntamiento. Portaban pancartas con los siguientes lemas: "La voluntad ciudadana. No al fraude", "Arrasate euskaldún, de izquierdas y abertzale", "Independencia" o "En favor de los derechos de Euskal Herria". Dentro del ayuntamiento, simpatizantes de ANV también exhibían pancartas en los que se podía leer "Marco democrático para Euskal Herría" o "No al fraude".
En la votación, finalmente la moción no salió adelante después de que no contara con el respaldo de Esker Batua, que era el partido determinante. Dos abstenciones y un voto en contra fue el resultado de la votación de sus tres concejales. El PP y Eusko Alkartasuna también se abstuvieron, con lo que el resultado final fue de ocho votos a favor y nueve en contra de la moción presentada por PSE y PNV.
Tan sólo apoyaron la iniciativa los cuatro concejales del PNV y los cuatro de PSE-EE, mientras que se manifestaron en contra los siete concejales de ANV, el de Aralar y el mencionado de Esker Batua.