Se trata de negocios en manos de pequeñas empresas y de carácter familiar que en algunos casos lleva perdurando más de un siglo. Se ha subido el canon municipal y hay nuevo concurso de adjudicación de las casetas.
De los once quioscos que hay, cinco han salido a concurso. En uno se ha llevado a cabo el desahucio. Otros tres están a la espera y uno más, entregó la llave. Ahora esperan la decisión de los tribunales. Ana Corchera es la portavoz de los quiosqueros y explica que "en estos momentos no hay ninguna orden judicial para que pueda entrar la administración a los quioscos y estamos a la espera de la medida cautelar. En el momento en que la tengamos podemos abrir".
Los quiosqueros creen que la respuesta de la justicia será darles la razón aunque ahora, de momento, no pueden seguir con sus negocios. Corchera asegura que "hay doce familias paralizadas, sus vidas, sus hijos, sus padres, todo. Están a expensas de que la justicia pare el proceso porque las irregularidades que contienen ese pliego son escandalosas".
Los encerrados están recibiendo apoyo de sus familias y de gente que les lleva comida, colchones porque, dicen, van a mantener su protesta hasta que se pronuncien los tribunales. El Ayuntamiento, hasta ahora, ha hecho la adjudicación provisional de los cinco quioscos, pero ninguno de ellos ha sido ocupado por sus supuestos nuevos dueños.