A pesar de que la prima de riesgo ha marcado su máximo y de que la desconfianza hace mella en la economía española, persiste en su idea de no exponerse. Ni ruedas de prensa en solitario, ni comparecencias monográficas en el parlamento para hablar de la crisis. La creciente incertidumbre económica no ha hecho variar la costumbre de Mariano Rajoy de presentarse lo mínimo posible ante la opinión pública.
El presidente del Gobeirno Mariano Rajoy, en una imagen de archivo en el Congreso- (REUTERS)
La prima de riesgo española bate records, las dudas ante la nacionalización de Bankia se multiplican, la oposición exige explicaciones, pero Mariano Rajoy no varía su estrategia. Al presidente del Gobierno no le gusta someterse a las preguntas de la prensa ni tampoco al examen de los grupos parlamentarios. Siempre que ha respondido cuestiones lo ha hecho por trámites que le resultan prácticamente obligados: las sesiones de control en el Congreso y en el Senado, las ruedas de prensa junto a líderes extranjeros o una breve parada informal ante los micrófonos de los periodistas después de alguna sonada escapada por puertas traseras.
Rajoy prefiere lanzar sus mensajes de una manera más controlada y segura, desde comparecencias en las que lleva el texto escrito y en las que no existe posibilidad de réplica. Es el caso de la última vez que le escuchamos, el domingo en la clausura del congreso del PP del País Vasco. El presidente arriesga muy poco ante los medios y solo ha concedido dos entrevistas desde que llegó a La Moncloa.
A nadie puede sorprenderle su actitud. En la oposición ya era mítica su alergia a la prensa. Sus 16 comparecencias abiertas a preguntas de los periodistas desde que es presidente, solo cuatro de ellas en España, se han producido junto a mandatarios extranjeros con los que acababa de reunirse, tal y como establece una costumbre asentada. Son esas unas ruedas de prensa muy encorsetadas, en las que se permiten apenas dos cuestiones para los periodistas locales y otras dos para los visitantes, lo que obliga a la prensa a consensuar las preguntas y deja muy poco espacio a posibles sorpresas. La última tuvo lugar el miércoles, en Oporto, junto al portugués Passos Coelho.
El propio Mariano Rajoy, nada más ser elegido presidente, ya comentó a miembros del anterior Gobierno que él no se expondría tanto como José Luis Rodríguez Zapatero. El actual presidente está convencido de que ese fue uno de los grandes errores de su predecesor. "Antes teníamos a un charlatán de presidente y ahora tenemos un presidente que trabaja", aseguró hace unos días el popular Alfonso Alonso, resumiendo muy bien el pensamiento de los cercanos a Rajoy.
"El Gobierno hace lo que tiene que hacer", insisten en La Moncloa, donde no dan mayor importancia al hecho de que el presidente no dé más la cara. "Son los ministros de Economía y de Hacienda los que tienen mayor tarea ahora", aseguran, y en ellos recae la mayor exposición pública junto a la que realiza cada viernes la vicepresidenta Sáez de Santamaría. Salvo cambio radical de estrategia, a Rajoy solo le escucharemos cuando le resulte estrictamente obligatorio.
Lo mejor que se le da a esta gente es engañar para seguir robando todo lo que se pueda y más.
bien se merece quedar con su amigo. ¿o que?
Por que antes quiebra España, quien va a consumir si se tiene que pagar sanidad educacion y no hay redes sociales, en un pais con 1000 pavos de media, NADIE, esto no lo dicen...
Este ejemplar de Rajoy,es como esa llamada de teléfono en la que preguntan por el cabeza de familia,y "la niña" que cogió y atendió el teléfono contesta que no;que está acostado y ademas borracho.
QUE SALGA ALEMANIA DEL EURO y a Europa le cantaría otro gallo. De lo contrario hasta Grecia va a terminar siendo de los Nacis!! y en lugar de Helena terminará siendo Bárbara y lo que no consiguió Hitler conseguirá "Merk..tler". Quién fué el que dijo con gran sabiduría...." (...) en lugar de alemanizar Europa habría que europeizar Alemania (...)"