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Entrevista

Rufi Etxeberria: ''No hay riesgo de ruptura o escisión en ETA''

El dirigente de la izquierda abertzale ha charlado con Àngels Barceló en Hora 25 sobre el nuevo escenario de Euskadi tras el fin de ETA

CADENA SER   15-05-2012 - 23:06 CET

Más de medio año después del final de la violencia de ETA, Etxeberria nos cuenta el diagnóstico que hace la izquierda abertzale y de sus planes de futuro (alentados por las encuestas), pero también por la disolución de la banda que exige el Gobierno y por el relato que se está construyendo en Euskadi desde el 20 de octubre.

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Rufi Etxeberria, en Radio San Sebastián, durante la entrevista en 'Hora 25'

Rufi Etxeberria, en Radio San Sebastián, durante la entrevista en 'Hora 25'- (JOSÉ ANTONIO MONTERO)

La izquierda abertzale, en prisión

Se ha hablado de usted como el hombre en la sombre, ¿tiene la sensación de haber salido de la sombra?

No precisamente, mi militancia es conocida desde el año 88, desde aquel tiempo he estado desempeñando funciones políticas y por eso he pasado tres veces por prisión.

Ha pasado medio año ya desde que ETA renunció a la violencia, ¿dónde diría que estamos? ¿En qué punto?

Estamos en una situación en la que por impulso de la izquierda abertzale se ha generado una nueva situación que trajo consigo una declaración histórica por parte de ETA dando fin a un ciclo de lucha armada. A partir de ese momento se ha abierto un momento político que necesariamente las fuerzas políticas y también ambos estados deberían actuar con un criterio de construir salidas y soluciones a las consecuencias y a las causas del conflicto político. Nosotros entendemos que la declaración de ETA ha puesto unas condiciones básicas para encarar un proceso de diálogo, un proceso que hay dos vías que deben de tratar de utilizarse para buscar salidas a las que son las consecuencias de ese conflicto y a las causas.

Qué movimiento debe hacer ETA

En primer lugar tenemos que dejar patente que Euskal Herria ha desaparecido la violencia ejercita por ETA, eso ha abierto una nueva condición. Era una condición sine qua non del Gobierno español y de la mayoría del arco político vasco, una condición básica que desapareciera la lucha armada de ETA para que se pudiera entrar en una dinámica de relación, de contactos y de diálogo para buscar salidas a las consecuencias que se han derivado de tanto tiempo de conflicto y también a las causas que nos han llevado a ese conflicto político. Sobre ese hecho histórico creemos que se dan las condiciones para encarar un proceso de diálogo entre las diferentes partes.

Ha desaparecido la violencia, pero qué pasa con las armas y la disolución...

Es una de las cuestiones que están sobre la mesa. ETA ha hecho pública su decisión de dejar la lucha armada y encarar un diálogo sobre lo relativo a presos y armas con los gobiernos de España y Francia. En octubre del año pasado se celebró en San Sebastián un Conferencia Internacional y una de sus conclusiones fue trasladar una petición a ETA pero también hacía un llamamiento a los gobiernos español y francés para que trataran con ETA las consecuencias del conflicto político. En la agenda estaba el tema relativo a los presos y el desarme y atendiendo a esa petición nosotros entendemos que teniendo presente que ETA está dispuesta a entablar ese diálogo y a tratar sobre esos temas que los gobiernos deberían corresponder.

¿Está dispuesta ETA ahora a desarmarse?

En la última visita que ha hecho la Comisión de Verificación Internacional, hace unos días estuvo en Bilbao, mantuvo encuentros con formaciones políticas diversas, con sindicatos, con la Iglesia, la patronal vasca... en ese encuentro nos trasladaron un mensaje que decía que venía de ETA de que ETA estaba dispuesta a pasar de una fase de verificación a una fase de desmantelamiento de sus estructuras armadas. Eso quiere decir que ETA tiene una voluntad clara y manifiesta de llegar a una situación en la que verdaderamente desaparezca cualquier cuestión relativa a su pasado de organización armada.

Habla haciendo entender que no habla directamente con ETA

No, tenemos una función política.

¿No hablan con ETA?

No, no tenemos relación con ETA sobre eso en particular. A día de hoy las instancias internacionales son las que tienen relación con ETA, lo hacen público. La Comisión de Verificación es la que ha hecho pública las conclusiones que han derivado de esa relación que tienen con ETA.

Si ETA les pidiera ayuda para diseñar el desarme... ¿cómo debería ser?

Nosotros entendemos que se tiene que desarrollar con presencia de un tercero autorizado tanto por ETA como por los gobiernos y hacerlo de manera ordenada, clara y sin atisbos de duda de que ese desarme se ha realizado de manera integral.

¿Y se produciría antes de las elecciones?

No lo sé, eso depende de los tiempos. Lo que tenemos que tratar es la cuestión de las voluntades, existe voluntad por parte una de las partes, por parte de ETA, pero no se manifiesta por parte del Gobierno español. Existe un anhelo de la sociedad vasca, que mayoritariamente desea que se abra un diálogo entre ETA y Gobierno español. Existe una mayoría de partidos vascos que también desean que se abra ese diálogo para que de una vez por todas se encare la cuestión de las consecuencias que no es otra que lo relativo a armas, a presos, a militantes en la clandestinidad, a personas huidas por motivos políticos y que se trate sobre esos temas y se dé ya una resolución definitiva.

ETA había dicho a la Comisión de Verificación que estaba dispuesta a dejar las armas con el contacto con el Gobierno. También habla de que los etarras siguen armados. Si el proceso de paz es irreversible, ¿por qué tienen que seguir armados?

La Comisión de Verificación en las dos últimas reuniones que ha mantenido con diferentes organizaciones políticas, sindicales y otros ámbitos nos ha trasladado al respecto las informaciones que ha hecho públicas, que efectivamente los miembros de la organización siguen portando armas. La Comisión tiene una posición crítica al respecto. Y la explicación que se nos ha dado de esas reuniones ha sido la que se ha hecho pública. Que ETA se ha comprometido ante la Comisión de no hacer uso de esas armas a lo que ven en peligro su integridad física. Esa es la explicación que nos ha dado la Comisión de Verificación .

Pero, ¿cuál es su opinión?

Mi opinión al respecto es la que puede resultar en cuanto a la valoración que hacemos nosotros sobre el particular. En una organización armada, entendemos que lo fundamental es que ha dejado la lucha armada. La cuestión de portar armas, entendemos, que es secundaria. Lo fundamental es que en el País Vasco ya no existe violencia por parte de ETA, ha desparecido definitivamente la violencia, y queda la cuestión relativa a la verificación de esa cuestión, que pase al desmantelamiento armado, y que los militantes de ETA dejen de portar armas y vuelvan a integrarse en la vida social.

Cuando hablamos de ETA, ¿lo hacemos de una sola corriente de opinión y decisión?

A ese respecto, la izquierda abertzale no tiene ninguna duda. No solamente nosotros, sino la propia Comisión de Verificación así nos lo ha hecho llegar, que entienden que sobre ese particular no hay peligro de ruptura y de escisión. Nosotros solo podemos decir al respecto que la militancia de ETA, que el conjunto, ha tomado una decisión. Es una decisión de no retorno, que no tiene vuelta atrás y que responde a la voluntad del conjunto de la militancia.

El Gobierno español no reconoce a la Comisión de Verificación. Si los pasos se dan con estos informes, ¿tenemos un problema?

El problema de fondo es que el Gobierno español debería entender que se dan las condiciones verdaderamente para pasar de la verificación a una fase de desmantelamiento. La cuestión que entendemos nosotros y las instancias internacionales es que se tiene que abrir un proceso de diálogo en el que se tienen que tratar esos temas para llegar o arribar a una solución definitiva al problema. De un problema que entendemos que está en un tránsito que de no existir la lucha armada tienen que pasar a una situación que verdaderamente desparezcan las consecuencias que se han derivado de esa situación.

En los próximos meses hay elecciones. Y Arnaldo Otegi está en la cárcel ¿Este no es el escenario que hubieran preferido, no?

Efectivamente. No solo la izquierda abertzale sino buena parte de la sociedad vasca, que asiste indignada ante una decisión como la que se ha tomado con los cinco de Bateragune. Una decisión que es en primer lugar política, porque responde únicamente a criterios políticos, y por otro lado, absolutamente injusta. Entendemos que responde a esos criterios fundamentalmente porque los cinco de Bateragune estaban impulsando un movimiento, una dinámica política para que la izquierda abertzale entrara en una nueva fase, con una nueva estrategia. Quienes idearon las detenciones del 13 de octubre de 2009, pues verdaderamente se escondía una estrategia de intentar romper esa dinámica que la izquierda abertzale quería llevar a cabo para abrir un nuevo escenario, en el que se llegará a una situación para confrontar los proyectos políticos en igualdad de condiciones. Hay una actitud de impedir que en este país se entre en un escenario de confrontación de proyectos. Luego por otra parte también hay una intención clara de neutralizar el crecimiento del independentismo. Concretamente el hecho de que se mantenga a Arnaldo Otegi en prisión se pretende, con ese encarcelamiento, o se quiere neutralizar el crecimiento del independentismo de izquierdas.

¿Es una decisión que puede afectar al proceso de paz?

No. El proceso de paz está por encima de decisiones judiciales, está por encima de los detenidos, está por encima de vulneraciones de derechos. El proceso de paz precisamente lo quiere es romper con esa realidad de inercias, de violencias que existen por parte del Estado, con actitudes y vulneraciones de derechos. El proceso democrático nos tiene que llevar a un escenario de paz o normalización democrática tiene por objetivo superar estas situaciones, y por tanto, no se va a ver condicionada por estos hechos. El objetivo es precisamente superarlos.

¿Va a ser usted el candidato de la izquierda abertzale?

La izquierda abertzale se va a presentar a las próximas elecciones junto a otras tres formaciones políticas, siguiendo la estela de la coalición que se presentó a las últimas elecciones generales. Todavía no está decidido cuál va a ser el nombre que va a adoptar esa coalición, pero seremos las cuatro fuerzas políticas de Amaiur las que encararemos esas elecciones. Entre las cuatro formaciones y las bases de éstas resolverán y decidirán los candidatos y quién es el candidato a lehendakari.

Déjame que se lo pregunte de otra manera. ¿Suena su nombre para ser candidato?

Creo que no. Efectivamente creo que no.

Si las elecciones fueran hoy, la izquierda abertzale obtendría un resultado muy bueno, a tenor de las encuestas. El último Euskobarómetro daba la victoria al PNV y después, antes que los socialistas, vendría la izquierda abertzale. ¿El fin de ETA les está resultando rentable?

No es una cuestión relativa a ese parámetro, nosotros entendemos que la izquierda abertzale además de tomar un posicionamiento claro de que estamos afrontando un proceso político en el que la lucha armada debería desaparecer. Esa fue una posición que adoptó la izquierda abertzale en el debate de hace tres años. También tomó una línea de intervención política en el sentido de ir buscando coaliciones con otras fuerzas políticas soberanistas o independentistas de izquierdas. En ese sentido la izquierda abertzale junto a EA, Alternativa o Aralar ha conformado un nuevo referente llamado a liderar el proceso de cambio político y social que se está dando. En ese sentido la aspiración es la de ser el máximo referente al parlamento vasco y nuestro objetivo es ganar esas elecciones y gobernar.

La izquierda abertzale puede exigir cosas del Estado pero están pidiendo que olvidemos que se ha dado apoyo a una organización violenta

El relato tiene que tratar diferentes temas. La izquierda abertzale en la declaración del Kursaal hizo su reflexión sobre la realidad política y de violencia. En esa reflexión se manifestó claramente que ETA ha causado un daño y un dolor que hay que reconocer. La izquierda abertzale también hizo una autocritica en ese documento al entender que los silencios que mantuvo respondían a unas actitudes que no son idóneas. La cuestión es que la realidad de violencia ha sido más de una. La izquierda abertzale no tiene ningún complejo para reconocer que ha habido un daño, y tiene que reconocerlo. Ahora bien, en este país pocos o casi ninguna fuerza política se escapa de responsabilidades en las situaciones de violencia que se han padecido. Nosotros reconocemos nuestra parte y pedimos que el resto reconozca la suya. Porque nadie está libre.

¿Piensa usted que las responsabilidades son equiparables hablando de víctimas?

Nosotros no hacemos una comparación de equiparar víctimas. En los últimos 50 años en este país ha habido por razones de violencia política más de 1.300 muertos generados por diferentes violencias. La violencia de ETA ha generado 800 muertos pero hay más de 400 por la violencia del Estado y de otras organizaciones de extrema derecha, el GAL... En ese sentido la cuestión es que hay que hacer un análisis global. Hay que hacer un reconocimiento de las víctimas en su integridad, al 100%. La izquierda abertzale plantea eso, no quiere huir de sus responsabilidades, quieres ser parte de lo que debería ser un relato convergente.

¿Asumir esta responsabilidad no llega demasiado tarde?

Muchas cosas se podrían haber hecho antes. Cuando se habla de los tiempos también hay que hablar de las causas del conflicto político, ver dónde se encuentra la génesis de ese conflicto que se sitúa en la negación sistemática del Estado español sobre la realidad nacional de Euskal Herria y su derecho a la autodeterminación. Antes de ETA había conflicto político y a día de hoy hay un conflicto político que se tiene que resolver.

¿Cuesta mucho pedir perdón?

El perdón es una cuestión subjetiva, hay que mirar al horizonte con perspectiva política. La cuestión del perdón se puede tratar en el plano personal pero entendemos que no es realista plantearlo en términos políticos o de responsabilidades políticas.

¿Le cuesta pedir perdón?

En mi caso personal represento a una organización política y formamos parte de un colectivo y nuestras declaraciones están en ese plano, entendemos que en el plano público y político las declaraciones tienen que ser colectivas, colectivamente planteamos sobre el pasado una reflexión asumiendo responsabilidades y hacia el futuro planteamos que la política tiene que intervenir para superar las causas de este conflicto.

El Gobierno impulsó un plan para que un preso de ETA sea acercado al País Vasco sin pedir perdón ¿Cómo valora esa iniciativa?

La iniciativa del Gobierno del PP responde a un fondo que existía también antes, en el sentido de que se pretende seguir manteniendo una política de excepción. Es decir, el hecho de que exista la dispersión no responde a una legislación, tampoco responde a una política o ordenamiento de instituciones penitenciarias. Precisamente dicta todo lo contrario, en el sentido de que los penados deberían de estar lo más cerca posible de sus familias o su entorno para favorecer, entre otras cosas, que esos penados y esas relaciones le permitan una vuelta a la inserción social sin mayores problemas. Desde el año 89 se está desarrollando una política de dispersión sobre los presos políticos en base a criterios absolutamente políticos, es decir, hay una dispersión que responde a una política de excepción. Lo que la izquierda abertzale demanda es que se levanten esas políticas de excepción y que los presos políticos vascos se les aplique el mismo criterio que se sigue en el ordenamiento penitenciario, en el sentido de que sean trasladados a las prisiones más cercanas, las del País Vasco.

La petición de perdón es un elemento importante en la reconciliación ¿Facilita la convivencia?

Es una cuestión que puede tener múltiples interpretaciones o valoraciones diversas. Entendemos que la cuestión del perdón hay que sacarla del marco político. Responde a otra serie de cuestiones, se encuentra más en la esfera de lo subjetivo. No entendemos que sea una cuestión crucial. Es más, es una cuestión que entendemos debería darse de forma personalizada.

¿Qué canal de comunicación mantienen con el Partido Popular?

A día de hoy no tenemos absolutamente ninguna relación con el PP. No es porque la izquierda abertzale no quiera mantenerla, porque precisamente considera que en este país hay cuatro culturas políticas que necesariamente se tienen que entender, y más para tratar las cuestiones trascendentes para el país, como es todo lo relativo al conflicto político.

En ese sentido, la actitud del PP de no atender los requerimientos que se están haciendo continuamente de la izquierda abertzale para se normalicen la relación entre ambas partes, pues verdaderamente no tiene sentido de la responsabilidad. Nosotros consideramos que tarde o temprano esas relaciones se van a dar. La izquierda abertzale no va a desistir. Va a continuar pidiendo e interpelando al PP para que se abra a esa dinámica de relación. Es fundamental y de sentido común. Las fuerzas políticas se tienen que tratar y tener relaciones, y estamos convencidos de que a futuro se van a dar. La izquierda abertzale va a mantener en esa postura y no va a decaer en su empeño de que de una vez por todas el PP acceda a mantener relaciones.

¿Funcionaba mejor la comunicación con el Partido Socialista?

Con el PSOE la izquierda abertzale siempre ha tenido relación. Más fluida, menos fluida, pero ha mantenido y mantiene relación discreta y pública en diferentes situaciones y contextos, pero mantiene relación con el PSOE.

Rufi Etxeberría. Muchas gracias por estar con nosotros en 'Hora 25'

Yo me alegro de haber estado aquí.

La izquierda abertzale, en prisión

La marca electoral de la Izquierda Abertzale tiene más de 40 años. Desde el nacimiento de Herri Batasuna, en 1978, los precursores de este movimiento han sido encarcelados por jueces de la Audiencia Nacional, sobre todo Garzon, acusados de delitos de colaboración con banda armada y reiteración delictiva.

Jon Idígoras, Chema Montero, Tasio Erkicia, o Iñaki Esnaola, son algunos de los representantes de la primera mesa Nacional que estuvieron en prisión y después, en una secuencia encadenada, todos los herederos de esta formación. Hasta más de un centenar.

30 detenidos en la década de los noventa. 42 en los primeros años del nuevo siglo cuando un video electoral de Batasuna, abrió la causa judicial 35/02 en la que los representantes de la Mesa Nacional fueron arrestados, condenados y, finalmente, absueltos por el Tribunal Constitucional.

Arnaldo Otegui, Rufi Etxeberria, Joseba Alvarez, Permach o Jon Salaberria son algunos de los 22 detenidos en la operación de la localidad Guipuzcoana de Segura, en 2007, en otro intento de reflotar, según el juez, la ilegalizada Batasuna. .

Ya sea con las siglas Euskal Herritarrok, Socialista Abertzaleak, Batasuna, Partido Comunista de las tierras Vascas, Acción Nacionalista Vasca, Askatasuna o Democracia Tres Millones, los representantes de la Izquierda Abertzale ha pasado por la cárcel, con muy pocas excepciones.

JAVIER ÁLVAREZ

Comentarios - 1

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    Brum 16-05-2012 01:03:25h

    ¿Por qué quieren atomizar tanto su presentación a las elecciones?

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