Principios de enero de 2008: Zapatero se lleva a Doñana el último libro de Javier Marías, un ensayo político y un balance de gobierno de 350 páginas. En Madrid, su equipo de asesores espera recibir a mediados de mes el impacto de la subida de las hipotecas en los hogares españoles.
Ese informe llega y Zapatero encarga de inmediato a Solbes la elaboración de una medida de rebaja fiscal para compensar a las clases medias y bajas.
Les pide una propuesta clara, de aplicación rápida y mucha discreción. Compartían el secreto, la oficina económica de Moncloa, el jefe de gabinete de Zapatero, José Enrique Serrano, Caldera y José Blanco. Nadie más.
En el partido nadie sabe nada y se queda en el cajón su trabajo sobre una posible reforma fiscal. En varias reuniones con Solbes, el presidente escucha hipótesis y se concluye que esta medida, con un coste de 5.000 millones, es asumible gracias al superavit.
Dónde y cuándo
Queda por saber donde y cuando se lanza esa nueva oferta electoral. Zapatero lo tiene claro desde principios de la semana pasada. Será en la clausura de la conferencia política del partido el domingo 26 de enero.
Antes, un último encuentro con Solbes el viernes, en Moncloa, al calor de un café y una botella de agua, y una ultima reunión más técnica, el sábado, entre el equipo económico y presidencia de Gobierno que se prolonga hasta la medianoche. Después, vinieron las críticas.