"Si un día los traductores de Occidente no trabajaran sería como si se hubiera ido la luz en esta sociedad global". Así define Carlos Fortea, decano en la Universidad de Salamanca y representante del Consejo de decanos de Traducción e Interpretación en España, la labor de una figura que a menudo pasa desapercibida: la de intérpretes y traductores.
Las universidades y los jueces se han unido a la lucha iniciada por la asociación 'Jueces para la Democracia' junto con los intérpretes judiciales. Han advertido en multitud de ocasiones a las Administraciones central y autonómicas de la necesidad de regular esta profesión, exigir licenciados y evitar que empresas intermediarias se queden con hasta el 60% del salario, lo que puede suponer que cobren sólo 12 euros la hora, según Hassan Saharaiu, intérprete de los Juzgados de lo Penal de Madrid. Hasta ahora, la respuesta oficial ha sido el silencio administrativo.
La primera batalla se ha librado en la Comunidad de Madrid, donde la empresa Seprotec ha sido sustituida en parte del territorio con la promesa de mejorar el servicio. "Tienen que tomar conciencia de la explotación en la que trabajan los intérpretes", explica Fortea. Pero lo más importante, "lo que nos estamos jugando es el derecho a que los ciudadanos tengan derecho a un juicio justo en España", sentencia Sonsoles Plaza, presidenta de la Asociación Española de Traductores e Interpretes Judiciales.
El Consejo Europeo está tomando cartas en el asunto. Ha publicado una decisión marco que va a pasar a rango de Directiva, es decir, va a ser de obligado cumplimiento en todos los países miembros. Esta regulación pretende garantizar los derechos procesales de los ciudadanos en la Unión Europea. Y precisamente, será España, como presidenta de turno de la UE, la encargada de aprobarla. Además, a principios de 2010 ha creado la Asociación Europea EULITA, una entidad que se encargará de velar por que los 27 apliquen la nueva legislación.
Yo trabajo para Seprotec y estoy contenta con mis condiciones laborales, con el trato que recibo por parte de la empresa y con el trabajo que desempeño día tras día. He de decir que no es cierto que Seprotec recoja a “intérpretes – basura” de “contenedores de intérpretes” (ya que la mayoría de nosotros somos licenciados) ni tampoco que nos traten mal o no nos paguen a tiempo ni muchísimo menos que no nos paguen (más bien al contrario: tanto yo como la gente que conozco siempre hemos cobrado a tiempo y siempre la cantidad íntegra que nos debían). Y, es más, ha habido casos de compañeros que han estado de baja laboral durante un largo plazo de tiempo y Seprotec, por consideración y agradecimiento hacia dichos intérpretes, a pesar de no tener la obligación de pagarles nada durante su baja, lo ha hecho. Pero bueno, es obvio que los antiguos intérpretes, que se han quedado sin trabajo con la entrada de Seprotec, se dediquen a echar sapos y culebras sobre la empresa. Ahora bien: he tenido la “desgracia” de conocer a gran parte de estos “ex” intérpretes (los “anti-“ y “antes de-“ Seprotec) y afirmo con conocimiento de causa que no tenían estudios algunos y que simplemente tuvieron la “inspiración” de ir hace mucho tiempo a registrarse en la base de datos de los intérpretes, en el edificio de la Consejería de Justicia de la calle Gran Vía nº 18. ¿Requisitos? ¡¡¡Ninguno!!! Ni siquiera te pedían un CV, lo cual me pareció una falta de consideración hacia la profesión de intérprete. Sólo te preguntaban el nombre, el apellido, el idioma que traducías y el número de teléfono… Te daban los buenos días y te decían que esperaras a que los funcionarios de los juzgados te llamaran… Y, obviamente, aquellos funcionarios de los juzgados llamaban a sus “favoritos”, que eran los intérpretes con los que salían a tomarse una caña, o, en definitiva, los intérpretes que llevaban más tiempo “ejerciendo” (o “malejerciendo”, ya que alguno de ellos incluso me llegó a reconocer que acudía a su imaginación cada vez que no se sabía alguna palabra) y no los intérpretes que tuvieran titulación alguna. Para mí como licenciada en filología este criterio resultó insultante e injusto. Y bueno, resulta que un día a estos “intérpretes – estrella” que tanto tiempo llevaban interpretando se les notificó que su monopolio había llegado a su fin con la implantación de Seprotec, con lo cual…empezaron los ataques a modo de venganza: se inventaron tantas historias sobre Seprotec (una empresa cuyo funcionamiento desconocían precisamente porque no colaboraban con ella) que podrían haberse dedicado a escribir una novela de terror y así habrían empleado su tiempo de forma más provechosa… Pero lo peor aún estaba por llegar: estos “ex” intérpretes nos fueron persiguiendo como lobos a los “actuales” (¡qué vergüenza, madre mía! Está claro que esto sólo ocurre en el mundo de los intérpretes… De haberlo sabido habría estudiado matemáticas, jejeje) para reclutarnos en su “guerra” contra Seprotec empleando “argumentos económicos” (que trabajando directamente para la Comunidad cobraríamos mucho más. -> jejeje, en mi opinión cobraríamos un gran cero mensual, ya que se quedarían con todas las interpretaciones los antiguos “intérpretes - buitres”, acostumbrados a presentarse a primera hora en el edificio de los juzgados y a ir de uno en uno preguntando si les necesitan en alguno de ellos- bueno, una variante más…”especial” de la mendicidad, jejeje, porque unos mendigan dinero, otros comida y otros…interpretaciones) y, como supieron mentir tan bonito, hubo algún que otro iluso que cayó y me refiero a alguno de los intérpretes de Seprotec… Así que estos pocos entraron también en el campo de la batalla dirigida por los “capitanes intérpretes” y empezaron a quejarse a los cuatro vientos de que Seprotec les pagaba mal. ¿Pero no se dan cuenta de que están tirando piedras contra su propio tejado? Es decir, firmaron por voluntad propia un contrato con la empresa en unos términos que aceptaron para estar quejándose por detrás de que les pagan mal, desvalorizándose y desvalorizándonos? Pues para su información, no es que la empresa pague mal, es que la empresa está cobrando menos que antes, porque la Comunidad ha bajado las tarifas. Así que si quieren quejarse que lo hagan con la Comunidad, no con Seprotec que, cobrando menos, es lógico que pague menos. Pero vamos, nadie les obliga a trabajar para Seprotec, así que sería bueno que tuvieran una pizca de dignidad y no ofendieran a la empresa porque esto es como ofendernos a nosotros mismos (y a ellos mismos). De cara a los funcionarios de justicia, Seprotec somos nosotros. Y si ellos se aprecian tan poquito (no es éste mi caso), les agradecería por favor que no me metieran en el mismo saco. Si en sus ansias desmedidas de dinero han decidido quejarse de la empresa que les está alimentando…considero que han tomado el camino equivocado. En todo caso, estos “especímenes” son los mínimos y le agradezco al cielo el poder contar con compañeras que sepan valorar el trabajo de todos nosotros como intérpretes, el trabajo de los coordinadores que han dado lo mejor de ellos durante todos estos años, el de los supervisores, de los administrativos, etc., y de todos los demás que nos identificamos con Seprotec. Yo la verdad es que estoy orgullosa de trabajar en esta empresa y considero que siempre me han tratado muy bien, que han sabido valorar mis esfuerzos, mis conocimientos y mi trabajo diario y no me vería capaz de “atacarlos” por algunos euros de más… Pero, desgraciadamente, en tiempo de crisis cada uno reacciona de una forma distinta y estoy viendo que, en el caso de los intérpretes, la “lucha anti-crisis” se ha manifestado en una “lucha anti-seprotéquica”. Volviendo a lo anterior, quisiera añadir que hay una expresión española que dice que “nadie regala duros a cuatro pesetas”. Con esto lo que quiero decir es que si algunos se quejan de las condiciones económicas que ofrece Seprotec tengan en cuenta que aunque no existiera Seprotec las tarifas ya no serían las de antes, puesto que, debido al gran volumen de trabajo, la Comunidad se ha visto obligada a reducirlas considerablemente y, por lo tanto, Seprotec nos paga conforme a estas nuevas tarifas. Y como ventajas, tenemos la de cobrar todos los meses (cosa que no ocurriría sin esta empresa intermediaria que nos adelanta el dinero), la de la disolución del monopolio y la de una coordinación adecuada. Un saludo y gracias por vuestra atención.
ya es la hora de cambiar, es perguenza que en los placios de jusicia no hay justicia, con los interpretes judiciales, hay que regular esta profesión, exigir licenciados y evitar que empresas intermediarias se queden con hasta el 60% del salario( según articulo).pero quien escucha?
Lo peor es que esto no está pasando sólo en los juzgados de Madrid. La subcontrata se hace al mejor postor y no al de más calidad y Seprotec ha conseguido los concursos de los Juzgados, Guardia Civil, Policía Nacional y policías autonómicas de casi toda España. Los traductores e intérpretes no sólo tienen que luchar contra el intrusismo, sino ahora también contra delincuentes que hacen su labor... ¿Quién se fiaría de un diagnóstico emitido por un pseudo-médico (alguien que tiene nociones pero no los conocimientos suficientes) subcontratado por la Administración? ¿Quién fiaría un caso judicial a un pseudo-abogado? Hay que poner los puntso sobre las íes: un profesional nunca puede ser reemplazado por un técnico ni por una persona que haya cursado sólo la enseñanza obligatoria.
Seprotec es un desastre, explota a sus trabajadores, les paga dos duros, hay mucho personal de paso. De momento en Barcelona hay un comité de empresa que intenta arreglar algo las cosas, pero se trata de una empresa prepotente y no hace mucho caso a esto de los derechos.
Eso es, intérprete árabe-español, muy bien dicho. La responsabilidad civil es un asunto muy serio, tanto para detenidos como para intérpretes, y no se puede dejar en manos de empresas privadas sin control.