El adjunto a la Dirección de Asistencia a las Víctimas del Gobierno Vasco, Chema Urquijo, ha pasado por los micrófonos de 'A Vivir que son dos días' donde se ha mostrado confiado en que "poco a poco se vuelva a la convivencia normal en Euskadi", aunque De Juana esté de nuevo en la calle. Urquijo ha criticado el "estallido mediático" que ha acompañado al etarra tras salir ayer de la cárcel de Aranjuez. Las reacciones tras la puesta en libertad del etarra más sanguinario de ETA coincidieron ayer en en demandar una reforma de la legislación que no permitiera a delincuentes de este tipo volver a convivir con las víctimas.
ENCUESTA - 2008-08-02 - (4483 votos)
"Parece que es el primer preso de ETA que sale a la calle sin arrepentirse, sin pedir perdón, sin pagar indemnización y además con un saldo relativamente barato de años de cárcel por asesinato", ha dicho Chema Urquijo como muestra de su indignación por el revuelo mediático que ha despertado la puesta en libertad del etarra. Ha calificado esa situación de "inflada" por interés de algunos medios de comunicación, y "desproporcionada". Urquijo se ha mostardo confiado en que con el tiempo la situación "se normalizará".
En cuanto a la repercusión que la salida de De Chaos supone para los familiares de las víctimas, Urquijo ha señalado que "sería deseable que cualquier persona que cometa un delito tuviera el impedimento de acercars a las víctimas". Sin embargo, el adjunto a Dirección del organismo de ayuda a las víctimas en el País Vasco, ha manifestado que, a su parecer, las víctimas están más preocupadas por el 'boom' mediático que por la propia presencia de De Chaos en la ciudad vasca de San Sebastián.
El propio etarra se definió ayer como "víctima" de todo ese revuelo. Ese fue uno de los argumentos esgrimidos para no asistir ayer al acto que los grupos pro-amnistía habían organizado en Donostia como bienvenida. Urquijo ha dicho en A Vivir que "de haber aparecido hubiera sido un espectáculo penoso".
VNEWS - 02-08-2008
Ignacio de Juana Chaos ha abandonado esta mañana la cárcel de Aranjuez entre fuertes medidas de seguridad. El etarra abandonó la prisión sobre las 7:20 de la mañana por la puerta principal, andando junto a tres personas, entre las que se encontraba su mujer, Irati Aranzabal. Después, montó en un todoterreno negro para dirigirse a San Sebastián, escoltado por la Guardia Civil.