El hasta ahora director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Alberto Saiz, ha afirmado que su dimisión es un gesto para no perjudicar la imagen del Gobierno. Lo cierto es que Saiz lleva meses envuelto en una guerra interna originada por varios cargos directivos del CNI.
Éstos, coincididendo con la renovación en el cargo de Saiz hace cerca de dos meses comenzaron una campaña contra el director filtrando datos sobre viajes, cacerías y supuesto uso de fondos públicos.
Saiz desmintió las acusaciones pero no ha sido suficiente para hacer frente a la campaña interna y los datos revelados evidenciaban un importante problema interno de control y gestión.
Tras su comparecencia ante el Congreso y pese a los éxitos cosechados en la lucha antiterrorista, el control de Saiz del centro ha quedado en entredicho. Su sutituto, el ex jefe del Estado Mayor de la Defensa Félix Sanz llega con el encargo de de inciar una purga interna para acabar uan situación que el Gobierno considera insotenible en cualquier deprtamente, y más aún en un centro vital para la seguridad nacional.