Se han roto las reglas del juego. Incluso Unicef ha alertado de que muchos niños creen que las redes sociales son una extensión de su personalidad y que no imaginan la vida sin ellas. "Mi hermano tiene 14 años y ya tiene Facebook, Twitter para seguir a los famosos y Tuenti. Yo, (con 19), no imagino mi vida sin mi Blackberry. Desde que la tengo estoy permanentemente conectada. Reconozco que me distraen y no estoy al cien por cien ni siquiera viendo la tele o hablando con los amigos". Marta confiesa que su vida real no la vive al cien por cien. (TOÑI FERNÁNDEZ)