La última víctima de ETA es el inspector de la Policía Nacional, Eduardo Antonio Pueyes García, destinado a la Brigada de Información, y residía en Arrigorriaga, el lugar en el que estalló el coche. Los terroristas habrían colocado una bomba en el vehículo, que estalló a las nueve y cinco de la mañana. Es el primer atentado que se produce después de que Patxi López tomara posesión de su cargo.